Pez globo (y + poemas)

Por Davo Valdés de la Campa | ➜

Pez globo

Pienso en tu mirada después del beso.
La forma en cómo crecieron tus ojos
y se llenaron de verguenza.
Me pregunto cómo me veía.
Si mi gesto era suplicante o estúpido.

Pienso en tus labios         en la primera vez que los toqué.

El mar enfrente como una bestia viva

Había estado toda la tarde viéndolo
y preguntándome por qué nos fascinaba.
Al final pensé que era su respiración sin vida.

Por la noche cuando caminábamos por la playa,
una ola arrojó un pez globo.

Mis amigos dicen que no puedo hacer
que el pez globo se vuelva poético.

Recuerdo la imagen: una masa blanca
con un gesto idiota como un hombre
desorientado. La marea lo arrastró
tierra adentro e incluso yo me resigné.
Pensé que era venenoso y por eso
lo dejamos quieto.

Murió quizá minutos más tarde,
cuando íbamos de regreso tomados de la mano
y el mundo había cambiado para siempre.

El pez globo era un signo tan ambiguo
y secreto. Como el enigma que nos
unió en esos días tan felices.

El privilegio del silencio

Insatisfecho le digo
así me he sentido siempre
cada vez más vacío de amor
como un frasco abierto
con el líquido evaporándose
y la carne está incompleta ¿sabes?
Tenemos un fin.
Más bien existe un limite en nosotros.
y así acaban todas nuestras relaciones.
Pero siempre va más allá responde
Siente mi mano
Siento su mano
y percibo el enigma de estar siempre insatisfechos
También hay deseo le digo y no quiero que esto se acabe
Después sólo hay silencio
Al final del orgasmo estoy incómodo
porque no sé qué decir
Todos estamos insatisfechos dice
Pesimistas corrige
¿Qué es esa nube que cubre el cielo
como un montículo de ceniza? pregunto
Es la lluvia dice y detrás está su risa
como un taladro dentro de mi corazón
Mañana la tierra estará caliente afirma
Siento calor en mi piel
Quisiera asirme a su cintura, sentir sus pechos.
No me gusta trabajar con este clima
Siempre tengo sueño.

Todos estamos insatisfechos le digo
Y entre más pronto asimilemos el dolor
todo será más fácil
¿es verdad? ¿eso crees?
No es verdad le digo resignado
Pero no tenemos porque quejarnos siempre
Hay cosas que están bien dice
y detrás está su risa como un enigma
Sí contesto y tomo sus dedos entre mis dedos
Hay cosas que me hacen reír hasta llorar
como los perros que se persiguen la cola
o las señoras que hablan y repiten sus diálogos
O están la sombra de los automóviles en los muros
o los pájaros formando espirales negros en el cielo
Me refiero a los cuerpos interrumpe
Hablo de sentir otra presencia que no es la tuya
Dos presencias vacías
Una herida abierta
¿Qué te duele?
El cuerpo
¿Adentro no?
No quiero estar así
Todo esto es la señal de algo más.
Siento que se me quiebra el pecho.
El silencio es todo después del orgasmo.
Necesito abrazarte dice
Quiero encontrar una palabra para todo
Estamos confundidos
Siente mi mano pide
Siento su mano y está su risa
como un taladro dentro de mi enigma
siento sus dedos y presiento el abismo

Todos estamos solos digo
y damos tumbos en la noche
sentimos otros cuerpos
y nos evaporamos
Quédate quieto y en silencio suplica
Me quedo silencioso e inmóvil
Ya no queda nada más que hacer

Ciudad tranquila

Ya todo vuelve a la calma
y sólo escucho el silencio circular del polvo
ya todas las canciones se apagan
y me quedo solito en medio de este océano estéril
con el frío de la playa nocturna y el ruido de las buganvilias
florecitas que suspiran melancólicas
vuelvo a caminar al atardecer bajo los guayacanes
en estas estúpidas calles sin lógica
volteo a todas partes, temeroso de encontrarte
porque tu sonrisa me hace daño.
Sólo me reconforta el ruidero de pájaros,
las casas en ruinas,
las mentiras de mis amigos,
las canciones que hablan del mar
y del amor como un crimen.
Ya todo vuelve a encontrar un orden,
y yo merodeo la ciudad en busca
de otro cuerpo que encaje con el mío,
otro cuerpo que sepa estar en silencio,
escuchando la melodía de los astros.

en cambio ya estamos lejos, lejísimos
compartiendo la misma ciudad con historias paralelas,
usando las mismas sillas, bebiendo en las mismas tazas,
abriendo los caminos, uniendo los puntos,
como todo
como todos
arrepentidos
Ya sólo queda la sensación de equivocarse
los puños cerrados, el mar en los ojos.                  La ciudad contenida.

___

Davo Valdés de la Campa. Escritor y crítico de cine. Beneficiario del PECDA en 2009 y en 2011 por el Estado de Morelos. Colabora como artículista y columnista en Butaca Ancha, Freim, Tierra Adentro, Corre Cámara, Bicaalú, Cuadrivio y Penumbria. Fue fundador y co-director del Festival Grotesco. Jornada de Cultura Horrible. Ganador del Segundo Concurso de Crítica Cinematográfica (2015). Actualmente codirige el proyecto Ruina Tropical.

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