El cuerpo de la historia: relación primordial con el presente

Por Giovanna Castillejos Saucedo | ➜

Resumen

Esta ponencia tiene por objetivo exponer la historia como elemento material con la que el artista trabaja, interviene y reapropia en su hacer y reflexión. Desde las disposiciones propias del arte, es posible desvincular la noción que abstrae a la historia como una carga heredada de la que es imposible escapar, más bien la coloca como el vasto campo en que la obra de arte se inscribe articulando tiempos, materiales, espacios y relaciones, contribuyendo a la crítica institucional de la historiografía y a la autocrítica de nuestra propia constitución como seres históricos.

La propuesta de esta ponencia es poner a discusión el ejercicio de la relación del artista con la historia como una tarea de des-apropiación, es decir, como un acto de des-enajenar, quitar las propiedades y agencias que hay sobre ella por medio de la obra. No hacerla propia, no para el artista, no para alguien específico, más bien colocarla como un acontecimiento de las fuerzas y relaciones que nos conforman como seres sociales.

La idea de singularidad del aquí y ahora: la vivencia de la inmediatez

El saber de sí del sujeto, saber de un entorno que considera propio y saber a cerca de un medio al que es ajeno, son tres momentos de una misma relación que el sujeto ha logrado establecer con base a la experiencia de conocer, a dicha relación la llamo relación primordial. Esta relación es un estado de conciencia en el proceso de vida de un sujeto en que él mismo ha determinado el modo particular de ese conocer, adoptando un oficio, una profesión, un proyecto de vida por medio de la cual ejerce los tres tipos de saber.

La anterior descripción refiere a la vida de una persona como proceso, continuidad de la vida hasta su finitud. Así mismo, la existencia como proceso debe considerarse desde sus circunstancias temporales y espaciales, en sus determinaciones singulares y universales. Digo esto con el afán de aclarar que un estado de conciencia no es un mero darse cuenta, sino la acumulación de experiencia en tres modos: sintiendo, pensando y viviendo.

El desarrollo de los tres tipos de saber antes mencionados con base a los tres modos de la experiencia conduce el pensamiento de la persona sobre una vía en que las determinaciones del espacio y el tiempo le permiten comprenderse de múltiples modos, comprender las cosas y a los otros en comportamientos y cualidades diversas. Sin embargo, este proceso comienza en un punto distante de esta aspiración, un momento en que el sujeto sólo alcanza la inmediatez del mundo en el que vive.

En la relación con la historia, el sujeto se encuentra, en esta inmediatez, acomodado en una tradición, de la que él espera las bases consistentes para su desarrollo y reproducción. El sujeto “[…] trabaja, pertenece a una familia, lucha, se esfuerza: esta intimidad real constituye el mundo sólido y tangible en el cual se afianza […]” (Revueltas, 1986: 73). Para José Revueltas el sujeto pertenece indeferenciado con la realidad, en la que se sabe a sí mismo sólo en tanto los límites de su percepción ideológica se lo permiten, a través de las instituciones civiles, la religión, el Estado, etc.

Por su parte, la tradición encargada de articular el pasado, presenta la historia como verdaderamente fue, escrita desde el sentido común, tal como definió Leopold Von Ranken, sin ninguna posibilidad de diversidad de enfoques, en una unívoca vía de comprensión. Esta inmediatez de relacionarse con la supuesta verdad de la historia, a su vez ofrece narrativas en que los actores que la integraron son un modelo del heroísmo, tal como fue el ideal del historiador Thomas Carlyle.

El individuo en tanto ser histórico, se define respecto de parámetros del aquí y del ahora. Para Hegel (1985), el aquí y ahora no es la singularidad de un momento o un espacio, pues en el transcurso del tiempo o el cambio de perspectiva, lo que se nombró como día, se ha vuelto la tarde, y lo que se nombró jardín, se ha vuelto el entorno de una casa. La experiencia del aquí y ahora es inmediata siempre que son considerados singulares.

Puede afirmarse que el sujeto reconoce su tradición histórica en tanto vivencia inmediata del aquí y ahora singular, siendo estos parámetros heredados del pasado y reproducidos en el presente como efeméride. La relación que se establece es una mera adquisición, ante lo que el sujeto se muestra neutral e indiferente. Este sentido histórico inmediato es, a su vez, fomentado por las instituciones cuyas lógicas establecidas por la ideología dominante reproducen un sentido de lo verdadero, la univocidad de los relatos del pasado y los modelos que deben seguir como heredero de la historia.

El arte como mediador entre la historia constitutiva y la historia inmediata

La historia como constitutiva del individuo que integra al ser social es resultado de una mediación, misma que tiene lugar cuando se reconoce que los parámetros aquí y ahora ya no responden a la una mera inmediatez sino que se vuelven universales en tanto permanecen en la percepción integral del sujeto. Tal como se describía al inicio del apartado anterior, cuando el sujeto alcanza un saber de sí como historia de vida, misma que se vuelve mediadora entre la historia de sí y las cualidades inmanentes históricas de los objetos que reconoce como parte de lo que llama realidad, y como tercer momento de su conciencia de conocer, es reconocer la misma relación mediadora fuera de él, bajo otras disposiciones en otro sujeto.

La función del arte en esta propuesta teórica es la mediación, la cual no es sino una condición crítica, entendiéndose la misma como el ejercicio de la disciplina como praxis. La praxis pasa por dos momentos, el primero a través de pensar la teoría de lo que constituye al arte en su especificidad confrontado con las circunstancias específicas, las disposiciones históricas de una coyuntura específica, en el caso del tema aquí tratado. El segundo momento lo describe así Revueltas “cuando transforma adecuadamente, es decir, en consecuencia con él mismo, el objeto que le fue propuesto” (1986: 19).

En ese primer momento de la crítica como praxis, el artista se vuelca sobre su propia disciplina, problematiza los límites de la misma con la vida misma, tal relación sucede cuando la continuidad de la tradición se muestra amenazante tanto para el devenir de la disciplina como para la sociedad misma. De este momento coyuntural se reconoce el encuentro de propósitos sociales en común, de entornos que con anterioridad coincidian en raras ocasiones, como la política y el arte, es una posibilidad de plantear el devenir del paradigma histórico y la crítica dada en tal coyuntura es una crítica institucional.

Tómese como referencia el contexto de entreguerras de los años 60 y 70, coyuntura donde la experimentación artística se integra al clima radical de descontento social, el año 68 francés que fungió de referente para enardecer los ánimos de acción militante para toda América, la guerra de Vietnam, la estratificación de las identidades de género, de raza y de condición social que defendian las garantias de una vida digna, entre otras manifestaciones.

La crítica institucional se plantea problematizar la anacrónica labor y dirección de los designios de la élite intelectual cuya función, según Eugenia Meyer, es recuperar lo que para la memoria patriótica es la efeméride para “coadyuvar al fortalecimiento de un discurso oficial, distante de la realidad nacional, y ajeno a ella” (1998: 130). El arte en este caso funciona, en tanto vanguardista, como un sector “de avanzada explorando el territorio, que se pasa a la reivindicación del pueblo como sujeto creador por excelencia” (Ezquiaga, 2014: s/p).

Las manifestaciones artísticas son eclécticas y de gran aspiración teórica, se plantea la historia como una polifonía de voces protagónicas de los hitos del pasado, una noción de la memoria múltiple. El proceso histórico incluye estructuras económicas, infraestructuras ideológicas y jurídico-políticas. El propósito es que las determinaciones regionales, singulares del aquí y el ahora nieguen su lógica territorial circunstancial y se reconozcan como una acumulación de identidades que comparten una misma problemática, la cual se ha proyectado como punto de fuga hasta un tiempo convulso, del que habrá que afirmar su carácter universal.

Puede afirmarse que el clima de los años 60 y 70 es una muestra de esta proposición, el testimonio de los actores, las tendencias coincidentes de las direcciones en las diversas manifestaciones sociales son el resultado del proceso de subjetivación social que ya no es suficiente para la vida, el ser social tiene la oportunidad de cambiar su constitución. Así, el arte puede fungir como mediador de la transición de la concepción de si de un pueblo como historia singular a la vivencia de sí como un universal en tanto se vuelve constitutivo del ser histórico que se desempeña como polifonía.

La historia como materia en el presente como principio activo

El arte aúna sus cuestionamientos internos y teóricos a la crisis que atraviesa cualquier sociedad, fuera de esta crisis el arte suele replegar su hacer teórico hacia sí mismo. Sin embargo, el arte en la participación directa de las relaciones sociales, también puede plantearse como acelerador de las coyunturas, con ello quiero completar la dimensión de la praxis descrita al inicio del primer apartado. En este segundo momento de la praxis, toda práctica artística que en apariencia sólo alude a los límites de su profesión, en realidad trabaja en el sitio de una necesidad real, la cual es manifiesta mediante una inquietud, una descolocación del que aparentaba un orden o estabilidad.

Según Jacques Rancière, el arte se vuelve constitutivo de la dinámica social no por su forma o su contenido, ni por sus medios de producción o sus estrategias de reproducción. “El arte es político ante todo cuando crea un espacio-tiempo sensorial, ciertos modos de estar juntos o separados, de definir el estar dentro o fuera, frente a o en medio […]” (2005: 67), es decir, un sistema de relaciones. Para ello, el arte se da a la tarea de identificar signos temporales, espaciales, subjetivos o colectivos. Debe exponer y desarrollar la multiplicidad de relaciones y percepciones mediante dinámicas, causas, desórdenes, manipulaciones, creencias, imaginarios.

Mediante estas reflexiones se propone plantear la des-apropiación como herramienta teórica de renovación de la vida del sujeto. Esta herramienta propone tomar lo considerado ajeno o propio como materia de trabajo y quitar de sí la agencia a la que pertenecía, de ese modo la renovación del sujeto en crisis ya no necesita asirse a la propiedad, ni siquiera de sí mismo. El cambio de paradigma histórico que se pueda conseguir con ello aspirará a un estado de libertad como proyecto de vida, en las determinaciones históricas el sujeto encontrará una materialidad abierta y relacional. Dice María Zambrano “sólo da libertad quién es libre” (Zambrano, 1992: 37). La finalidad del crear no es la posesión sino el des-enajenar.

Para concluir, quiero enfatizar la noción de devenir (Rancière, 2005) que resulta de esta propuesta teórica, dicha noción no está exenta de precisar su relación con el progreso. Éste comprende la historia como un proceso perfectible; en cambio para el arte que considera la historia como materia, las proposiciones ideológicas son materia de desarticulación, llevando a cabo un proceso que hace convivir referentes temporales y espaciales que se asimilan o se oponen, con el objetivo de devolver otra conciencia histórica que refiera a una narrativa diferente del desarrollo humano.

La historia como material, según dice Anselm Kiefer, es ordenar de un nuevo modo el devenir a partir de un gesto con bastante carga semántica. Es posible representar en el imaginario social un giro de la historia, contrariar el sentido en un contexto en el que se está indiferente y ajeno. Para ello, el acto performativo, según destaca Hugo Aguilar citando a Lyotard, lleva a cabo un proceso de legitimación, “esa forma de legitimidad es puramente instaurativa, porque se construye desde lo puramente discursivo institucional” (2007: 4).

La praxis del arte como crítica sitúa al ser histórico como heredero pero en su afán des-apropiativo consigue desbordar los límites circunstanciales de dicha herencia, desde lo cual abandona su condición natural y más allá de cualquier solipsismo, se vuelve parte de un ambiente que se cuestiona sobre el modo en que se habita y cómo afecta a la configuración de la identidad, la memoria y el devenir.

El performance es una práctica artística que vive un tiempo presente dialéctico que va más allá de la inmediatez, pues es relacional. Esta práctica dice Guillermo Gómez-Peña (2005), se aproxima a una definición del arte como el trazo de un espacio negativo en su territorio físico y conceptual. A partir de la analogía, el cuerpo se vuelve un instrumento de instauración y delimitación territorial. El performance usa radares para redefinir los referentes temporales y espaciales del presente, volviéndose principio de posibilidad de cambio de consciencia de sí en el espacio mediante la experiencia de las orientaciones de su espacio vital.

____

Bibliografía citada

Aguilar, H., 2007. La performatividad o la técnica de la construcción de la subjetividad. Revista Borradores, Volumen 7.

Ezquiaga, M., 2014. El entramado de arte y política en los 60 y 70. [En línea] Available at: http://www.telam.com.ar/notas/201409/78499-el-entramado-de-arte-y-politica-en-los-60-y-70.html [Último acceso: 9 Octubre 2016].

Gomez-Pena, G., 2005. En defensa del arte del performance. Horizontes antropológicos, 11(24), pp. 199-226.

Meyer, E., 1998. Deconstrucción de la memoria, construcción de la historia.. Historia; Antropología y Fuentes Orales, Volumen 19, pp. 127-135.

Rancière, J., 2005. Sobre políticas estéticas. Barcelona: Museo de Arte contemporáneo de Barcelona.

Revueltas, J., 1986. Dialéctica de la conciencia. México: Era.

Zambrano, M., 1986. De la Aurora. Marid: Turner.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s