La musa ya no escucha tus ruegos; está ocupada escribiendo

Por Karina Zavaleta | ➜

Al repasar los nombres sobresalientes de la historia, ya sea en ámbitos artísticos, políticos, sociales o científicos, nos percatamos de la escasez de personajes femeninos. La mujer ha sido relegada a la periferia de la actividad humana, lo que denota que aún se le considera un ser incompleto e inferior. Sin embargo, las acciones realizadas por ella se han vinculado a una curiosidad cuyos resultados son desastrosos; recordemos los mitos de Eva, Lilith o Pandora. Como consecuencia, la sociedad la ha despojado de sus capacidades, junto con su carne, para convertirla en un ser etéreo que representa la belleza, las emociones y, entre otros ideales, la inspiración a la que tanto apelan los artistas. Un ente incapaz de intervenir en el mundo real. ¿Qué sucedería si fuera la musa misma quien tomara la pluma?

La mujer capaz, por supuesto, existe. El hecho de que sus participaciones no hayan sido debidamente documentadas es un asunto diferente. ¿Por qué el nombre de María de Estrada no resulta tan familiar como el de Diego de Ordaz o el de cualquier otro soldado de la Conquista? ¿Por qué fue sino hasta mucho tiempo después que se le dio a Augusta Ada King mérito por el desarrollo de algoritmos procesados por máquinas? Ejemplos como los anteriores sobran, y reflejan una marcada tendencia a la invisibilización de la mujer a través de narrativas masculinas. El sexismo ha silenciado el eco de las acciones femeninas del pasado, lo cual no permite hablarle a las del presente.

Por otro lado, existen intentos de documentar el rol de las mujeres en diversos ámbitos. Sin embargo, la información trascendental rara vez se presenta (cuando se presenta) libre de construcciones como “además de ser una amorosa madre y esposa…”, “la bella y talentosa…”. Parece imposible hablar de la entidad femenina sin apelar a arquetipos. Los reflectores se posan en ella cuando lleva puesto un atuendo caro o cuando no lleva puesto nada, pero curiosamente las luces se desvían cuando es violentada. Aparentemente, la sociedad se empeña en concebirla como un ser carente de sensaciones, de necesidades, de derechos.

Es precisamente esta falta de conciencia sobre las necesidades de las mujeres lo que ha limitado su desarrollo, no se trata de un tema de capacidades. Si bien es cierto que existe un sesgo en la documentación de la actividad femenina, es necesario hablar de las restricciones educativas. El conocimiento, los ámbitos laborales y productivos, y hasta la cotidianidad han sufrido metaforizaciones de lo masculino. Por ejemplo, durante el siglo XIX en México, a los hombres se les instruía mayormente en ciencias naturales y exactas, materias vinculadas al desarrollo industrial y tecnológico, y consecuentemente, al poder. De acuerdo a “lo que corresponde a cada género”, las mujeres quedaban completamente fuera de estas áreas. Por el contrario, se les instruía en asignaturas propias del “bello sexo”, dirigidas a conocer sus deberes ante la sociedad, la familia y el Estado.   

No obstante, gracias a una constante lucha, la presencia de las mujeres se hace cada vez más tangible. Su participación es importante no solo como una demanda por la igualdad, sino que, además, se requiere para detectar (y reformular) la tipificación de roles durante la creación de proyectos, teorías, métodos, procedimientos. El inconsciente colectivo se manifiesta, y necesita ser cuestionado. En este sentido, la intervención femenina ayuda a construir versiones alternas a lo establecido para hacer modificaciones. Es necesario generar inclusión, una que acentúe las diferencias para enriquecer los puntos de vista, nunca para jerarquizar, mucho menos para someter.

Sin embargo a pesar de los esfuerzos por mantenerla intangible e invisible, la mujer ha encarnado desde la marginalidad para construir su historia, la cual surgió desde la periferia y ahora se entreteje al relato principal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s