La acción sobre el nuevo conservadurismo

Por Leonardo González | ➜

Leonardo González (Chile) es Psicólogo Clínico y Artista de Performance desde el año 2000. Ha sido articulista de la revista Española Action Art, organizador de eventos de arte contemporáneo y fue colaborador por 9 años de la organización independiente Perfolink. Ha presentado sus trabajos en Chile, México, Argentina, Venezuela, Uruguay, Polonia, Alemania y Brasil, participando en varios festivales internacionales de arte de performance como “Interakcje”, en Polonia y “Blow!” en Alemania. Ha desarrollado investigaciones en torno a las temáticas del análisis relacional en el arte de performance y sus implicancias en la constitución psíquica subjetiva de la acción. Su trabajo se concentra en el desarrollo de  performances duracionales y en el análisis temporal de sus obras, desde donde ha podido realizar textos teóricos en diversas revistas y libros especializados, abriéndose al campo de la investigación y docencia en talleres y seminarios en el extranjero. Complementa su trabajo con la utilización de otros soportes audiovisuales, como la fotografía conceptual, las cuales se han publicado en revistas digitales de arte contemporáneo.

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Realizar acciones que permitan una concordancia con nuestro mundo subjetivo, ya sea ligado a lo sensitivo o a lo intelectual, es una de las formas en las que podemos reconocernos ante nosotros mismos. Esto ocurre, sobre todo, cuando nos desenvolvemos de manera que plasmamos en lo procesual aspectos de nuestra propia y singular referencia. Y a la vez, sin lugar a dudas, estableciendo en esa subjetividad una reflexión que nos invite a cuestionarnos sobre procesos complejos, tanto en lo individual como en lo social. Al sostener entonces dichos discursos como aportes o criticas al desarrollo humano y otros fenómenos culturales, damos cuenta con ello de un proceso dinámico que acontece en la productividad artistica. Porque en gran medida, la intención de ello es el propiciar la conexión con los otros y con nuestro contexto, lo cual permite a la vez distinguir en diferetenes etapas de la historia una indentidad que posee representatividad colectiva. Esto refleja en su contenido una expresión legítima en el arte, lo cual nos hace parte de un eco que es reflejo de las diversos fenomenos sociales de los cuales hemos sido partícipes.

Me refiero acá a nuestros puntos de referencia, desde los cuales cada artista mantiene un discurso. Así, mientras escribo, reflexiono sobre cómo también este discurso puede transformarse como parte de un síntoma social, el cual puede ser el resultado de dínamicas que acontecen entre las individualidades y colectividades, y las cuales se mueven desde un polo hacia el otro. Polos en los cuales nos sentimos identificados, o fuertemente diferenciados y distantes, en tanto perspectivas particulares y juicios de valor. En este escenario es en el que se sostienen conflictos en nuestra convivencia, y donde una visión de mundo, sea esta representativa de grupos conservadores o más progresistas, se instala como antagónica, con implicancias serias en la percepción e interpretación de las dinamicas relacionales. Es así que el discurso del arte busca la manera de utilizar la expresión del acto como un modo de diferenciarse de ciertos movimientos que tienden al conservadurismo. Sus lineamientos parten de la reaparición de aspectos más tradicionales, ligados al individualismo, en tanto se cuestionan aquello que es considerado como contracultura, alejandose de lo reflexivo, incluso operando desde la utilización de la fuerza para poder disminuir o controlar una amenza ideológica que intenta la inclusión y a una identidad más colectiva. Desde aqui me pregunto entonces cómo el arte es un metodo sutil, que resulta peligroso para un nuevo grupo conservador, que por ello intenta operar desde un control absoluto y ordenar desde la castración al otro. Dicha supresión a la vez se hace plural y nos identifica, lugar desde donde unidos buscamos formas para ser coherentes y consencuentes con quienes realmente somos y queremos ser.

Así, el arte puede considerarse como una expresión que muchas veces logra quebrar el tedio y lo previsible, siempre y cuando sus productos y autores no se dejen oprimir u opten por sobre-adaptarse a las exigencias políticas que controlan los movimientos dentro de su propio espacio. Esto significa un riesgo para el mismo artista: el hecho de tener que adecuarse a un sistema de valores en oposición a los suyos, tan sólo por el hecho de ser parte de un reconocimiento social, desde lo cual se omite la expresión de los desacuerdos. Pese a ello, muchos artistas bajo el dominio de dictaduras tuvieron que utilizar metáforas, aumentando así el nivel de abstraccion del lenguaje con el fin de no dejar de ser y de decir aquello que observaban. Esto es muy evidente en el arte de performance. Si bien es cierto que éste puede aparecer como un movimiento en contra de toda posible adecuación, hoy en día existen distintas metodologias que señalan desde qué lugar habla cada uno y cuáles aspectos sociales o personales se están intentando establecer en las relación con los otros.

Al escribir sobre el neoconsevadurismo, me situo así desde la práctica de un artista de performance, lugar desde el cual es posible reflexionar criticamente sobre el ser en torno a la ocupación de un sitio determinado. Movimiento que muchas veces se ejerce desde un malestar e insatisfacción acerca de “algo”, lo cual se dirige hacia un impulso que provoca un quiebre o demanda intima o colectiva, conformada finalmente en la ACCION. Desde hace 17 años mis trabajos se han caracterizado por ser de orden duracional. Si bien es cierto que en la mayoria de mis performances planteo aspectos subjetivos e intimos asociados a la conformación dinámica de la personalidad y sus problematicas, esto lo utilizo como un soporte para generar vínculos imaginarios con el “otro”: lo consensuado perceptivamente y vivencialmente a traves de la contemplacion de la obra. De este modo intento producir una identidad por sobre la diferencia, desde lo particular de mi vivencia hacia el otro, aún cuando el lenguaje visual sea hermetico. La intención de base es el permitir hablar y hablarme acerca de lo colectivo que nos une existencialmente. Desde ese lugar formulo reclamos o preguntas convertidas en sujetos. Y desde aquella fragilidad siento así que me situo.

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“Cuando caen las palabras”, 2017

Sin embargo, mi trabajo no sólo se ha centrado en el arte de performance, sino que he tenido la posibilidad de emplearlo para investigar(me) también a través de la fotografía conceptual, donde planteo una posible acción pensada como la secuencia de un concepto determinado. Es así como nació la serie de 3 fotografias realizadas en el año 2016 llamadas “O bom sempre volta” (“Lo bueno siempre vuelve”) que se refieren a un proceso socio-político que estaba sucediendo en la ciudad de Sao Paulo (y que aún hoy acontece), en el momento en el que se elegía al nuevo prefecto de la ciudad. En ese periodo, existían altas probabilidades de que el anterior prefecto, Fernando Haddad, se mantuviera dentro de la coordinación. Haddad, político con maestría en Economia y Doctorado en Filosofia por la Universidad de Sao Paulo, es un personaje de izquierda muy querido por los artistas y la poblacion LGBT,  que proponía la integridad y el respeto por la divesidad, por sobre el individualismo y la opresión. Fue Ministro de Educación en los gobiernos de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, teniendo que renunciar para ocupar su cargo en la ciudad de Sao Paulo. Durante el 2016 viajé varias veces a esa ciudad, y tuve la posibilidad de mantener contacto con varios artistas visuales quienes conformaban una resistencia ideológica junto a toda la oposición, frente a la amenaza de que el candidato fuera sustituido por Joao Doria, exitoso empresario y presentador de televisión, quien finalmente triunfó en las elecciones con un 53% de los votos, aunque con el 100% de la frustración de todos aquellos que lucharon por mantener una visión de la ciudad en la que la integralidad fuera un factor transversal y básico para la convivencia. Como resultado de esto,  el actual gobernador ha echado a andar proyectos como el llamado “Ciudad limpia”, que procura una “limpieza” de todo aquello que se considera como “sucio”, y que no sólo se refiere a la basura en las calles, sino tambien a grafitis que ahora han sido cubiertos de color gris. Así mismo las personas que viven en la calle han sido retiradas de forma inapropiada. Por otro lado las artes han sido afectadas, como por ejemplo la reducción de los fondos para la danza, debido a que sus resultados fueron considerados como “no satisfactorios”. Este accionar, sin lugar a dudas, ha permitido el surgimiento de resistencias colectivas y culturales en oposición a las vulneraciones que suceden en la ciudad.

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O bom sempre volta“, 2016

Por tanto “O bom sempre volta “ (realizada la misma tarde en la que pierde Haddad) indica justamente cómo las lógicas conservadoras se renuevan en una clase idelógica y política que suprime y reprime a quienes suponen una amenaza imaginaria. Es decir, el mantenimiento de privilegios rígidos y parcializados, una mirada individualista que omite el arte de la diversidad y su progreso desde aspectos colectivos. Cuando cae el alcalde cae la ideología (roja) como manifestación que intenta coordinar a una ciudad a partir de valores y sentidos sociales a favor de un principio humano. Pero a pesar de ello, éstos se mantienen intactos en nuestro deseo, donde vuelven a nacer con el puño en alto, reivindicando la integración a favor de valores equitativos que conforman tramas narrativas sociales en evolución a favor del desarollo individual, conjugado desde lo colectivo. Criterios básicos para la convivencia plena que hoy en día la ciudad ha perdido progresivamente. Vuelve a aparecer entonces este suéter rojo por sobre los nuevos coservadores, como un estado propio del Paulista. Estado subjetivo y social que le pertenece, y donde se unifica junto a otros a partir de la sensación de opresión y valores en contra de la vulneración ciudadana. Hoy en día se han restringido los fondos de apoyo a las artes, pero también hoy en día los artistas, desde su propio lugar, forman discursos y acciones para manifestar un impulso que nace de aquella tensión que provoca el estar en desacuerdo, e intentar utilizar este escenario actual para reinvindicar aquello que se le priva y se le retiene como no propio. No me cabe la menor duda que las resistencias al nuevo conservadurismo se imponen de fondo en la ciudad de Sao Paulo mediante el gran color rojo.

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Un comentario en “La acción sobre el nuevo conservadurismo

  1. Conozco el trabajo de Leonardo González y este texto coincide con mi imaginario de trabajo actual, su propuesta es contingente como “representatividad colectiva” en múltiples contextos, político, sociológico, género, educacional, institucional.
    Como lectura personal, la propuesta teórica y la obra de performance de Leonardo tiene una carga y origen hedonistas, resultado del conflicto del YO-OTRO, como acto reflejo y documental, – no es gratuito su investigación fotográfica, pues opera como espacio de descalce- hasta la implicancia del contexto socio/cultural que se cuestione en sus relaciones temporales , como agentes que circulan desde lo periférico a lo institucional, como estrategia de supervivencia.

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