El dilema entre regulación y censura: cómo informarse en tiempos de redes sociales

Por Ana Gabriela Rubio Escobar | ➜ 

Introducción

A lo largo de la historia, han evolucionando las formas de comunicar qué es lo que pasa día con día. Con la invención de los periódicos impresos, se dio paso a la creación de múltiples diarios lo que permitió que un mismo hecho se narrara con diferentes perspectivas[1].

Con la aparición de los noticieros tanto en radio como en la televisión, el tratamiento de las noticias se dio a través de narrativas, primero con voz y posteriormente con imágenes. Ello implicó que las noticias comenzaran a ser una forma de ganancia y el papel de los medios de comunicación además de informar sería garantizarse exclusivas, premisas y su esquema de negocio sería a través de la información.

Lo anterior será denominado por los expertos, entre ellos Guillermo Mastrini, como la economía política de la comunicación, es decir, que la generación de ganancia de los medios de comunicación, específicamente de los espacios informativos estaría basada en garantizar lectores, radioescuchas y televidentes según fuera el caso, para vender espacios publicitarios y que los medios fuesen rentables[2].

La información y su difusión para un medio de comunicación es la base de su esquema de negocio. Aunado a las grandes ganancias, se verá que el control, forma y difusión de información también dotará de poder. Recordando al no tan célebre periodista mexicano, Carlos Denegri, cuando había un amasiato entre prensa y gobierno, valía más el silencio de los periodistas ante el poder, que la publicación de las noticias, dado que su propia información les garantizaba una posición privilegiada ante el gobierno[3].

Por mucho tiempo la información fue poder y ganancia concentrada principalmente en los grandes conglomerados mediáticos. Cabe destacar que en América Latina a partir de los años 80 los grandes diarios pasaron a formar parte de cadenas de televisión. Los más grandes del continente actualmente son: Grupo Clarín (Argentina), Grupo O Globo (Brasil) y Grupo Televisa (México)[4].

Sin embargo, la lógica de información y poder comenzó a quebrarse (o por lo menos eso fue lo que se pensaba), con la aparición de internet, lo cual conllevó la resignificación de la noción de urgencia, inmediatez y simultaneidad. Nacieron los foros de discusión y los blogs, lo que daba la oportunidad a cualquier persona o grupo con acceso a internet de opinar sobre los temas de interés público.

De ese momento a la fecha ha habido muchísimos cambios en la forma en la que se dan a conocer las noticias a las diversas sociedades del mundo. Uno de los cambios más significativos fue la migración de los periódicos a medios digitales. Para 1994, los grandes periódicos estadounidenses -The New York Times, Los Angeles Times, The Washington Post- ya contaban con una versión digital, además de la impresa[5].

A la par y como consecuencia de la formación de conglomerados de medios de comunicación, la política se mediatizó[6]. Es decir, los foros de televisión se transformaron en arenas donde se debaten los asuntos de interés público y las opiniones de los comunicadores pueden llegar a incidir en el juicio que de la realidad tenga la gente.

De acuerdo con Manuel Castells, cuando la política se mediatiza, también se personaliza[7]. Es decir, se pierde la noción de proceso y los retos del estado se engloban en una persona. Se omite hablar de proyectos, programas o políticas públicas y la crítica se encamina hacia los personajes.

Otra característica de la política mediática es que los propios actores políticos utilizan los foros de televisión para discutir los temas de interés público. Lo antrior genera que los medios de comunicación se vuelvan intermediarios entre el gobierno y la sociedad.

Esa lógica fue la que imperó en los sistemas democráticos hasta la aparición del internet y más específicamente con la invención de las redes sociales cuya pionera es Facebook y Twitter fundadas en 2007[8]. Cabe señalar que, dichas aplicaciones son las más populares en cuanto a número de usuarios y en el caso de Twitter, es frecuente su uso en temas políticos y de ciberactivismo[9].

Es decir, las redes sociales además de fungir como mecanismos de proximidad social se han convertido en espacios de discusión alternos a los medios de comunicación. Sin embargo, debido a la brecha digital y particularmente en América Latina, no podemos afirmar que los medios de comunicación estén en camino a ser reemplazados por las redes sociales o por los medios digitales.

Por lo anterior, el objetivo de este ensayo será aportar elementos y discusión sobre si las redes sociales y los medios de comunicación pueden ser consideradas como un espacio propicio para la discusión política y así mismo, cómo pueden ser reguladas, vigiladas o manejadas para el tratamiento de cuestiones de interés público.

La politización de las redes sociales y las noticias falsas.

La llamada Primavera Árabe suscitada en Egipto, hizo pensar que el internet y las redes sociales podrían llegar generar cambios sociales que incluían derrocar gobiernos, como fue el caso del entonces presidente Hosni Mubarak, que había permanecido tres décadas en el poder[10].

Nuestro país no fue ajeno a dicho fenómeno ya que, durante el periodo electoral presidencial de 2012, se llevó a cabo un intenso debate en torno al papel que juegan los medios de comunicación en la formación de un criterio sobre los aspectos de la vida pública y política de una sociedad. Fue también el año en el que nació el movimiento universitario #YOSOY132, que exigía a los grupos mediáticos mexicanos imparcialidad con respecto a los candidatos[11].

Como consecuencia del movimiento estudiantil, se comenzó a concebir a las redes sociales como la forma de quebrar el monopolio mediático de los dos principales grupos mediáticos mexicanos Grupo Televisa y Grupo Salinas. Es decir, Facebook y Twitter permitieron el intercambio de ideas y poco a poco comenzaron a ser un espacio político.

Producto de la protesta y de la controversia que suscitó el papel de las coberturas mediáticas de los medios de comunicación en México durante ese periodo lectivo, es que el entonces presidente de México llevó a cabo la Ley reglamentaria del artículo 6o., párrafo primero, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que en síntesis contempla el derecho de réplica. Que es conceptualizado por la ley de dicha forma:

Artículo 2º. Para efectos de esta Ley, se entenderá por:

{…}

Derecho de réplica: El derecho de toda persona a que sean publicadas o difundidas las aclaraciones que resulten pertinentes, respecto de datos o informaciones transmitidas o publicadas por los sujetos obligados, relacionados con hechos que le aludan, que sean inexactos o falsos, cuya divulgación le cause un agravio ya sea político, económico, en su honor, vida privada y/o imagen[12].

Cabe decir que el derecho de réplica es raramente ejercido por la ciudadanía y en consecuencia no se ha visto su efecto para inhibir el dominio en la agenda mediática que aún tienen los medios de comunicación en nuestro país.

Sin embargo, el fenómeno de la expansión de las redes sociales como arenas políticas y espacio de discusión ciudadana, tuvo un revés cuando durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, el entonces candidato Donald Trump usó las redes sociales como el principal medio para la difusión de su proyecto político[13].  Eventualmente dicho personaje ganó los comicios y abrió el debate sobre la independencia en la operación de las redes sociales y las consecuencias políticas y sociales que ello puede tener.

Las redes sociales no operan con independencia y los anuncios, temas, páginas sugeridas y en general todo lo que nos aparece en las redes sociales tiene que ver con nuestro historial de búsquedas. Es decir, tenemos un algoritmo que es actualizado conforme a lo que buscamos día con día[14].

Ello quiere decir, que nuestro timeline es una abstracción de nuestro estilo de vida, lugares comunes y perspectiva del mundo. Ello incluye, la forma en la que pensamos y nuestra ideología. Es decir, las redes sociales, por los algoritmos son un pedazo de realidad que alimentamos con nuestros gustos. Por lo que, ahora, más que un espacio libre de intermediación se han vuelto una caja de resonancia de nuestro mismo pensamiento.

La consecuencia de tener en las redes sociales abstracciones de nosotros mismos, es que esas mismas se han vuelto plataformas para impulsar tendencias. Es decir que ya no necesariamente pueden ser consideradas como espacios libres, neutros o que abonen a la discusión.

Con ese conocimiento de cómo operan las redes sociales, el equipo de comunicación política de Donald Trump, en conjunto con la compañía Cambridge Analytica, diseñaron un algoritmo basados en una perfilación de usuarios, que hacía aparecer en los perfiles de los usuarios, a través de noticias falsas, los miedos y fobias de los potenciales votantes[15].

¿Porque usar a las redes sociales como principal medio de comunicación política? En palabras del equipo de campaña de Donald Trump, el costo del uso de redes sociales es mucho menor que el de la televisión. Aunado a la posibilidad de diseñar una campaña casi, casi personalizada. Es decir, que las propuestas de campaña se empaten con lo que genuinamente pensamos acerca de ciertos temas[16].

Conclusiones

Retomando la cuestión que le dio origen a este ensayo, sobre si las redes sociales y los medios de comunicación pueden ser consideradas como un espacio propicio para la discusión política y asimismo, cómo pueden ser reguladas, vigiladas o tratadas las redes sociales para el tratamiento de cuestiones de interés público.

El punto de poner en la misma bolsa a redes sociales y medios de comunicación estriba en que cuando se comienza a lucrar con la información, es que pierde su sentido y su carácter de poder informar a la ciudadanía para ayudar en la construcción de un juicio sobre su realidad.

En ese sentido, el periodismo está en crisis primero por la férrea competencia con los medios digitales y porque el mismo mercado le ha apostado a titulares vistosos, pero pobre contenido dado que le apuestan al clic del usuario que supone un pago por vista.

Las redes sociales vinieron a revolucionar la interacción, rompió las barreras de distancia física y haciendo pensar que eran un espacio libre. Sin embargo, dicha libertad se cuartó cuando con los algoritmos (pagados por grandes compañías) crearon realidades a la medida. Es decir, espacios de consumo disfrazados de opinión. El colmo de este ha sido que dichos mecanismos se hayan utilizado en comicios electorales, vulnerando la posibilidad de estar en una red de contrastes y reemplazándola por una red de coincidencias y resonancias.

Por lo anterior, las regulaciones en torno a las redes sociales deben girar en torno al financiamiento. Si bien, el punto de rentabilidad de muchos sitios son las vistas, es necesario que dichas vistas si y solo si puedan ser utilizadas para términos comerciales y jamás electorales o políticos. Dado que el interés público no debe de ser comercializable.

Es decir, la existencia desmedida de noticias falsas es producto en gran medida de su rentabilidad. Por lo que los marcos regulatorios deben de enfocarse en frenar la monetización de las noticias falsas e ir tras los servidores, creadores y administradores de las páginas que alojan dichas noticias.

Sin embargo, no toda la responsabilidad debe de recaer en el ámbito digital. La realidad es que se ha olvidado lo importante que es debatir sobre temas de interés público cara a cara y aprender a lidiar con la discordancia. Porque la vida real no nos permite bloquear o “dejar de seguir” al adversario. Sino que es necesario que volvamos a discutir la cosa pública en cafés, círculos de estudio y volver a usar las redes como un punto de contacto para acortar las distancias y no para ignorar las diferencias.

Bibliografía.

  • Castells, Manuel, Comunicación y Poder, Siglo Veintiuno Editores, México, 2012
  • Guillén, Diana, ¿Primavera Mexicana? El #YOSOY132 y los avatares de una sociedad desencantada, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México, 2017, p. 71.
  • Sel, Susana (Compiladora) La Comunicación Mediatizada: Hegemonías, alternatividades, soberanías. Colección Grupos de trabajo, CLACSO, 2009.

Hemerografía

  • Rodríguez-Andrés, R. (2018). Trump 2016: ¿presidente gracias a las redes sociales? Palabra Clave, 21(3), 831-859. DOI: 10.5294/pacla.2018.21.3.8

Fuentes digitales.


[1] Se tiene registro de que el primer diario que existió en el mundo se hizo en Alemania a medianos del siglo XV.

[2] Mastrini, Guillermo; Loreti, Damián “Polìticas de comunicación: Un déficit de la Democracia” en Sel, Susana (Compiladora) La Comunicación Mediatizada: Hegemonías, alternatividades, soberanías. Colección Grupos de trabajo, CLACSO, 2009. P. 65

[3] Dicha afirmación se basa en lo escrito en la novela de no ficción de Enrique Serna, titulada El vendedor de Silencio.

[4] Op. Cit Mastrini, Guillermo; Loreti, Damián

[5] Editorial El Heraldo, “¿Cuál fue el primer periódico en tener edición digital?” en El Heraldo edición digital, recuperado en https://www.heraldo.es/noticias/sociedad/2016/07/11/cual-fue-primer-periodico-tener-edicion-digital-951002-310.html

[6] Castells, Manuel, Comunicación y Poder, Siglo Veintiuno Editores, México, 2012 p. 337

[7] Op. Cit Manuel Castells, p. 73

[8] Olivares García, Paco, Facebook: Entre el cielo y el infierno. Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación [Internet]. 2010; (111):89-93. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=16057455018

[9] Fernández, Carmen Beatriz, TWITTER Y LA CIBERPOLÍTICA. Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social “Disertaciones” [Internet]. 2012;5(1):9-24. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=511555573002

[10] Chaves Lopes, Gustavo, As redes sociais e os novos fluxos de agendamento: uma análise da cobertura da Al Jazeera sobre a Primavera Árabe. Palabra Clave [Internet]. 2013;16(3):789-811. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=64930924006

[11] Guillén, Diana, ¿Primavera Mexicana? El #YOSOY132 y los avatares de una sociedad desencantada, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México, 2017, p. 71.

[12] Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, Ley reglamentaria del artículo 6o., párrafo primero, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de derecho de réplica.

[13] Rodríguez-Andrés, R. (2018). Trump 2016: ¿presidente gracias a las redes sociales? Palabra Clave, 21(3), 831-859. DOI: 10.5294/pacla.2018.21.3.8

[14] Op. Cit, Rodríguez-Andrés, R. p.  840.

[15] Op. Cit, Rodríguez-Andrés, R p. 843.

[16] Op. Cit, Rodríguez-Andrés, R p. 837

Un comentario en “El dilema entre regulación y censura: cómo informarse en tiempos de redes sociales

  1. Excelente artículo; necesaria y pertinente orientación acerca del papel de las redes sociales en la actualidad y el cómo han intervenido en los medios dando lugar a una inferencia más relevante para una información veraz, objetiva y oportuna .

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