¿Volver a escena? Visiones internacionales sobre teatro y confinamiento | Parte (II/III)

Continuación. Aquí se piensa sobre la forma de crear y de pensar proyectos durante la pandemia, nuevos retos y hallazgos.

Entrevistas por Alejandro Flores Valencia | Foto de Brett Sayles en Pexels | ➜

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¿Qué ha sido lo más complicado para ti o tu agrupación para sortear esta cuarentena? ¿Cómo se han organizado internamente, cómo han sorteado la distancia forzada?

Eugene van Erven: Hemos tenido que cancelar nuestro festival trienial (ICAF) que iba a comenzar el 26 de marzo. El gobierno holandés anunció el encierro el 13 de marzo. Ya habíamos comprado billetes de avión, cuartos de hoteles. Teníamos trabajos de 31 países diferentes. Hemos perdido bastante plata. Durante los últimos cuatro meses nos hemos reunidos por Zoom una o dos veces por semana, tratando de crear alternativas. De todas las subvenciones que habíamos generado nos queda un poco y las fundaciones han sido muy generosas con nosotros, permitiéndonos usar lo que queda en un plan alternativo, que puede ser una versión del festival más pequeño en febrero 2021 o una versión virtual. En mi equipo nos hemos visto una vez ‘en vivo’ en mi jardín que está bastante amplio para guardar la distancia. Hemos retomado el contacto semanal por Zoom.

Sofía Medici: La compañía de teatro con la que realizaba giras tuvo todos sus shows cancelados. No recibimos ninguna compensación. Económicamente es un desastre para todxs les integrantes de las artes escénicas porque no estamos ganando dinero desde marzo. En lo individual, tuve un momento fuerte de angustia y parálisis y luego me puse a producir desde mi casa con la ayuda del video, encontrando distintas formas de trabajar a las que trabajaba antes. Adapté una conferencia performática, realicé una pieza de audio y ahora estoy realizando una residencia virtual en una fundación de artes para la que voy a realizar un video y un conversatorio.

Borja López: En nuestro caso teníamos programada una residencia de creación y un estreno que se han visto anulados. De momento nuestra actividad se ha limitado a seguir con labores de producción, que ya venimos haciendo en línea pues vivimos en ciudades diferentes, y a viajar para actuar en el GREC con una obra que ya existía, por lo que no hemos tenido que inventar nuevos métodos para ensayar o seguir un proceso creativo.

Juan Domínguez: Bueno, para mí ha sido un desastre, la creación de dos nuevas obras canceladas y pospuestas para el otoño si no pasa nada antes. El dinero de esas producciones no ha llegado, se ha congelado todo y el verano ha hecho que todo sea más torpe y catastrófico para todos. No hemos podido viajar para encontrarnos (mis colaboradores viven en diferentes países). Aquí en Berlín hubo una respuesta inmediata del gobierno para dar 5000€ a todos los autónomos (freelancers) para poder solucionar las necesidades mas básicas. No hubo que hacer casi nada burocráticamente. El gobierno entendió la urgencia de los trabajadores independientes y los apoyó. En España no ocurrió eso en absoluto pero hubo después de un tiempo una ayuda mínima mensual durante la alarma. Para mí lo más complicado es el retraso y la no cobertura económica de ese tiempo perdido durante las producciones, y el posponer los proyectos del año que viene. Eso significa que durante un tiempo tampoco habrá un ingreso. La movilidad súper limitada tampoco deja trabajar a los que como yo viajamos fuera de nuestras ciudades para completar nuestra actividad y así una larga lista de inconvenientes que nos pone al borde de la quiebra. De momento, para salvar el barco, hay que cumplir con los compromisos que teníamos si se pueden llevar a cabo, y una vez que esto termine a finales del año ver cómo poder seguir desarrollando mi práctica artística que puede que tenga que cambiar radicalmente. Seguro que tendrá que ver con un trabajo más local y en colaboración con artistas, público e instituciones locales. No puede ser de otra manera ahora. Unido al trabajo online que puede abrir nuevas vías internacionalmente para no abandonar todos los vínculos creados a lo largo de los años. En octubre doy un taller online con Singapur. Estamos pensando que igual ahora gente de todo el mundo se puede apuntar. Pero bueno es algo nuevo e igual prefiero empezar con ellos primero y luego pensar como abrirlo.

Laura Blanch: Lo más complicado económica y psicológicamente fue el no poder hacer la gira que teníamos programada el mes de abril en Francia.

Luisa Tupper: Desde un primer momento hemos estado trabajando desde casa y accionando y pensando cómo adaptarnos al contexto, buscando siempre seguir en conexión con los públicos, con la gente, y con la comunidad que hemos creado en todos estos años; por otro lado ir en apoyo del sector cultural nacional, generando proyectos, coproducciones, y espacios de empleabilidad; y a la vez seguir en conexión con el mundo, que los creadores no tengan fronteras, mediante alianzas y proyectos que mantengan esos diálogos y no nos lleven a fortalecer fronteras que el arte no debe tener.

Santi Rovira: En el caso de Kamchatka, que somos una compañía de teatro de calle, lo peor es que hemos perdido toda la gira de 2020. Trabajamos internacionalmente, por tanto desde un principio se cancelaron la gran mayoría de viajes y actuaciones. Además, el tipo de teatro que hacemos, cercano, inclusivo y participativo, nos resulta muy difícil de realizar por culpa de la distancia social impuesta.

Sandra Diris: Al comienzo de la pandemia, todos estaban en su país de origen, mantuvimos algunas conversaciones de Zoom para ver si todos estaban bien. A principios de julio empezamos tratando de juntar al grupo para las repeticiones. Nuestros bailarines formaron una burbuja de 10 y se les permitió trabajar juntos. Todas las demás personas del grupo (productora, manager, técnicos) deben mantener la distancia entre sí. La parte más difícil de la pandemia para nosotros fue el viaje: una parte de los bailarines viene de África, una parte de Europa. Todos tuvieron que venir a Bruselas para las repeticiones, por lo que fue un verdadero desafío encontrar vuelos para ellos. Hemos puesto a 3 bailarines en vuelos de repatriación. Un técnico, que llegaba más tarde, tuvo que ser puesto en cuarentena durante dos semanas porque en un momento determinado la Unión Europea decidió que todos los países fuera de la UE se consideran como ‘zonas rojas’, por lo que se cerraron para el turismo, solo se permitió viajar por razones de trabajo desde y hacia las zonas rojas. Pero después de llegar a Bélgica, te tienes que poner en cuarentena durante 2 semanas y hacer una prueba Covid-19.

Zhao Zhiyong: Durante los últimos seis años he estado trabajando con un grupo de trabajadoras migrantes en una aldea urbana en las afueras de Beijing. Durante la pandemia, la mayoría de nuestros participantes perdieron su trabajo y algunos de ellos estaban considerando dejar la ciudad y regresar a sus poblados natales. Durante la cuarentena se cerraron todas las comunidades y no pudimos acceder al lugar donde dimos nuestro taller de teatro. Como resultado, dejamos nuestro taller durante medio año y mi socio organizó un curso de fotografía en línea como sustitución. Durante mayo realicé algunas entrevistas en la comunidad de trabajadores migrantes en Beijing y Guangdong y vamos a desarrollar una nueva obra basada en el material que obtuve de las entrevistas.

Yohayna Hernández: Yo he sido de las privilegiadas que durante la cuarentena pudo hacer teletrabajo en sus primeros meses. Y luego, como dramaturgista, he continuado entre el teletrabajo y las sesiones de trabajo en estudios (con los protocolos debidos) o en sesiones de trabajo en vivo con los creadores y otros dramaturgistas con los que trabajo (en sus casas, mi casa, cafés y bares cuando estaban abiertos). En mi trabajo como dramaturgista asociada en la Serre, fue al inicio un poco traumático pasar de un espacio (físico) dramatúrgico de convivencia entre espectadores, especialistas y creadores, que estaba diseñando junto con mi colega y dramaturgista principal de esta institución, Emilie Martz, llamado la Chambre Ouverte. La imposibilidad de habitar la Chambre Ouverte fue triste, pero, en el camino, terminamos transformando parte de lo ideado para esa Chambre Ouverte en un programa radial, de tres emisiones, llamado Ocupar los tiempos. Ahí, diseñamos, desde el collage poético, la entrevista y la correspondencia un espacio de diálogo entre especialistas, artistas y ciudadanos. Y el hecho de que fuera la radio abrió la posibilidad de que estos últimos no fueran únicamente de Montreal. Terminamos con personas imaginando el futuro desde Chile, Brasil, Cuba, EE.UU, España, Francia, entre otros. En el caso de mi trabajo dramatúrgico con creadores y sus proyectos particulares, para ellos hay una zona muy dura de cancelaciones de presentaciones y de desajustes de un calendario de trabajo. Mucha incertidumbre en el cómo seguir. Con la coreógrafa fue imposible sostener un trabajo en la distancia u online. Independientemente de que seguimos dialogando y ella buscó sus maneras de entrenarse o hacer laboratorios íntimos, creo que el equipo (y el trabajo) no se encausó hasta que pudimos retornar al estudio. Y con otro creador teatral, Nicolás Gendrón, ha sido sobre todo un tiempo para avanzar en la escritura del texto. Hemos enfocado el trabajo desde ahí, ante la imposibilidad de poder avanzar en otras zonas. Quizás el trabajo más complejo ha sido el de Osikan, “Vivero Escénico Experimental”. Es la plataforma en la que trabajo como dramaturgista. Para Osikan fue muy duro porque la cuarentena interrumpió una gira internacional. Luego de años apostando por esa movilidad, solo pudimos hacer dos ciudades. También habíamos planificado una agenda de trabajo en Cuba y fue imposible de hacer por la pandemia. Además, otras alternativas de trabajo en Cuba que no sean presenciales se complejizan mucho, por la poca accesibilidad a Internet y lo costoso del servicio. Entonces, ha sido una etapa dura porque ahora mismo la plataforma trabaja desde tres ciudades: Montreal, Madrid y La Habana. Con La Habana trabajamos desde un grupo de whatsapp porque es la aplicación menos costosa en los megas que consume para el equipo cubano. Y desde Osikan, antes de la cuarentena, habíamos llegado a un concepto dramatúrgico y creativo: el vivero. Durante la cuarentena, ante la detención de la movilidad internacional y de los procesos de creación, hemos dedicado un espacio de investigación, pensamiento y discusión sobre qué tipo de viveros de creación queremos imaginar y construir desde Osikan.     

¿Has podido destinar tiempo a la creación? ¿Qué preocupaciones has podido vertir en un proceso artístico o qué asuntos toman tu atención ahora?

Eugene: Yo tengo la suerte de tener un viejo garaje que he convertido en oficina/estudio. Esa temporada extraña me ha dado mucho espacio mental y creativo. Me ha ayudado mucho (irónicamente) de no ir a la oficina a la Universidad (dónde también trabajo y dónde muchas veces hay mucho estrés). Mi existencia ha sido mucho más tranquila, pero hay que tener en cuenta que estoy al final de mi carrera y tengo un ingreso más o menos garantizado por la Universidad. Estoy seguro que para artistas más jóvenes que viven en apartamentos pequeños sin jardín y no tienen ingreso garantizado estos tiempos han sido mucho mucho más estresantes que en mi caso.

Sofía: Paradójicamente, le destiné más tiempo a la creación que antes. Estuve menos distraída y menos interrumpida en mi tiempo y me permitió encontrarme con materiales o con ideas que tenía “en el tintero” hace tiempo. Creo que las preocupaciones que aparecieron en mi obra estuvieron directamente relacionadas con los acontecimientos del presente. Fue casi imposible no sumergirme en lo que pasaba.

Borja: En general, desconfío bastante de la necesidad de comentar la realidad con inmediatez, no es lo que me interesa en un espectáculo. En Francia es común ver espectáculos que se justifican por la urgencia del creador en tratar un tema social o político del presente inmediato y no me suelen interesar nada, más bien veo una impostura burguesa en estos creadores que buscan obtener notoriedad en torno a su trabajo. El shock inicial de la epidemia me alejó mucho de todo impulso creativo. He escuchado en muchos medios que esta pandemia es un fenómeno nuevo porque nos iguala a todos frente a esta amenaza y creo que es una enorme estupidez, por no decir algo peor. Más bien, como toda crisis, la situación actual pone de relieve las desigualdades. Yo me encuentro del lado de los privilegiados, no necesito salir a la calle cada día para buscarme sustento. Y dentro de esta burbuja estoy apreciando la oportunidad de bajar el ritmo de trabajo. De momento están siendo unos meses para volver a estudiar y leer sobre otras disciplinas diferentes al teatro. También es un período de silencio en el que aflora la ansiedad y la neurosis que habitualmente está tapada por el ruido de fondo del día a día. Veremos cómo siguen las cosas y a dónde me lleva todo esto.

Juan: Al principio no he podido hacer nada, todo fue un desastre tras otro, empezó con un cambio político en la ciudad de Madrid que dejó a los artistas en una posición demasiado vulnerable. Una vez que parecía que todo se solucionaba viene el virus y complica toda esa transición enormemente, cancelaciones, subvenciones que no llegan, incertidumbre total, teatros que no compensan a los artistas. Durante dos meses fue realmente duro para mí poder pensar en otra cosa que en ¿cómo he llegado hasta aquí? Contratos si firmar, no compensaciones y el miedo a contagiarte con el bicho. Uno ya está mayor y no tan fuerte como se desearía para afrontarlo. Luego vienen las noticias de hermanos y  amigos que se contagian… En junio empecé a poder pensar y a no estar solo, seguir con el equipo buscando soluciones, el sentido de hacer cosas online, y bueno poco a poco aceptar la nueva fase que no normalidad, pero sí nueva fragilidad, esta vez mucho mayor que a la que estamos acostumbrados los artistas independientes. No tengo un deseo muy claro de que mi trabajo hable sobre la situación actual. Creo más firmemente que tiene todo el sentido seguir proponiendo trabajo artístico que afecte a la cognición, la percepción, que genere un espacio real de experiencias reales donde no se pueda capitalizar claramente lo que te ocurre al experimentar. En un momento donde el miedo y la posible manipulación de sectores económicos hacia la población creo que es muy importante nuestro papel como creadores; creadores de espacios de libertad, donde se abran canales cerrados normalmente para relacionarte con las diferentes y complejas realidades que vivimos.

Laura: Durante los dos meses de confinamiento estuve escribiendo. Por un lado, cuentos que enviaba a lxs hijxs de mis amigxs en audios y por otro lado y paralelamente un libro autobiográfico sobre mi familia y los viajes de mis padres del 69-75 por Asia (Australia, Malasia, Tailandia, Japón). Fue una manera de viajar estando encerrada; viajar tanto al pasado cómo a otros lugares del mundo. Aún así creo que “mis asuntos” no han cambiado; son dos cosas que ya quería hacer y en esos dos meses tuve el tiempo de hacerlo.

Luisa: Hemos seguido apoyando la creación artística y embarcándonos en proyectos de coproducción con artistas nacionales, especialmente. Por ejemplo estamos desarrollando un programa de cara a lo que será el Festival Internacional Santiago a Mil 2021, apoyando los procesos creativos de 15 proyectos en 15 regiones de Chile, y que contarán con un acompañamiento artístico y técnico durante este proceso en colaboración con amigos de todo el mundo.

Santi: Lo único que hemos podido mantener como compañía durante el tiempo de pandemia han sido los procesos de creación. A distancia durante el confinamiento, y presencial a posteriori. Estamos en la creación de un nuevo espectáculo llamado ALTER, y evidentemente es difícil separar la nueva creación de la situación pandémica que estamos viviendo. No nos influye directamente en los contenidos pero flota en el aire y a veces se deja entrever en nuestras actividades creativas.

Sandra: Comenzamos a trabajar en una nueva creación, Wakatt, en febrero de 2020, habíamos trabajado dos semanas e íbamos a ir gira con otro espectáculo en marzo-abril-mayo. En abril también estaban previstas dos semanas de residencia para trabajar en Wakatt, pero debido a la pandemia tuvimos que cancelarlo. Así que comenzamos de nuevo en julio. Por casualidad, el título “Wakatt” se refiere a “Nuestro tiempo” y la pieza describe cómo lidiamos con la vida en estos tiempos. Así que nuestro coreógrafo, Serge Aimé Coulibaly, se inspiró en lo que está sucediendo en todo el mundo en este momento.

Zhiyong: Sí, lo hago. Como mencioné anteriormente, estoy trabajando en una obra de teatro que explorará la experiencia y las condiciones de vida de los trabajadores migrantes durante la Covid-19.

Yohayna: Como dramaturgista, y a partir del trabajo hecho junto a Emilie Martz en la Serre, me he quedado muy conectada con seguir imaginando y construyendo, sobre todo en el contexto de Montreal, ese espacio dramatúrgico de la Chambre Ouverte, esa Habitación Abierta al diálogo entre especialistas, creadores y ciudadanos. Ese lugar que abre la práctica y el concepto de la dramaturgia más allá de los procesos creativos o de los roles tradicionales del dramaturgista. En función de seguir estas exploraciones, Emilie y yo escribimos juntas un libro-archivo de nuestro proceso de trabajo dramatúrgico en la off.radio. El libro saldrá el mes próximo en la editorial independiente cubana Ediciones sinsentido. Es una editorial a cargo de la poeta y teatróloga Martha Luisa Hernández Cadenas. Una hermosa editorial que durante la cuarentena, desde un canal en Telegram, ha apostado por una escucha colectiva, por lecturas al oído, por libros sonoros. Por ello me hace muy feliz que se pueda habitar por primera vez esta Chambre Ouverte desde Ediciones sin sentido. En el festival del Corredor Latinoamericano del Teatro, Intimidades Extraordinarias, también hice una segunda prueba de la Habitación Abierta, en esa ocasión desde el formato de un taller que titulé: “Habitación abierta. Dramaturgias de la escucha”. Entonces mi atención hoy digamos que está en esos dos espacios, la Habitación abierta (y sus dramaturgias de la escucha) y los Viveros de creación, en Osikan.

Y bueno, también desde los espacios de investigación dramatúrgica que me abren los procesos creativos de los artistas con los que estoy colaborando (Sonia Olivia, Luz Dentel; Nicolás Gendron, À l’ombre des volcans; Brenda Lua, Ilhas y José Ramón Hernández, El vuelo del hipotálamo.) Acá en Montreal, desde dos festivales de artes vicas (el OFFTA y el FTA), he encontrado un espacio de diálogo con dos dramaturgistas (y amigas, Emilie Marzt y Jessie Mill) que comenzamos en forma de artículo para las páginas de la revista de arte y política Liberté (“Ralentir travaux”) y estamos continuándolo en otros formatos que pasan por la reflexión, la escritura, la discusión sistemática y la construcción de “un reloj o anticalendario dramatúrgico” en el que estamos trabajando. 

¿Qué ha cambiado en la manera de hacer planes y en la manera de preparar un estreno, una gira o un proyecto en si?

Eugene: Estamos seriamente reconsiderando el concepto de un festival internacional en vivo que requiere mucho movimiento en aviones y tal. Probablemente vamos a reconstruir nuestro sitio web (www.icafrotterdam.com) en una plataforma multifuncional. También estamos pensando en crear actividades en forma más híbrida (virtual combinado con en vivo). Estamos en pleno proceso de reflexionar sobre todo esto.

Sofía: Las giras que teníamos se han reprogramado para el año próximo pero con mucha incertidumbre. Hoy justamente pusimos fecha para un estreno un año más tarde del planeado, pero aún sin saber si será posible. En las conversaciones con colegas o con gestores culturales tenemos mucho recaudo y sabemos que todos los planes pueden fracasar. Eso es bastante frustrante.

Borja: Pues nuestro modo de encarar la producción no ha cambiado tanto, salvo que lo vivimos todo con incertidumbre. Tendremos algo de gira este otoño y hay opciones para ir desarrollando trabajo nuevo próximamente, todo se va elaborando como de costumbre mientras cruzamos los dedos para que no haya un recrudecimiento que nos lleve a nuevas anulaciones. La principal preocupación es pensar en la resiliencia de la compañía a nivel operativo y económico. Ahora mismo estamos en una especie de hibernación, tratando de consumir los mínimos recursos. Tratamos de trasladar esta idea a los teatros que colaboran con nosotros, pues ellos tienen una estructura más sólida. Necesitamos que ellos se involucren con las compañías aportando garantías frente a la volatilidad de los planes de gira y producción, variando algunos tiempos de la financiación de los proyectos, pues ahora mismo es muy delicado para las compañías el invertir recursos económicos a corto y medio plazo.

Juan: No hay planes, como dije antes la movilidad se ha reducido mucho y no creo que las giras vayan a ser posible por mucho tiempo. Hay mucho trabajo online e individual para preparar las obras. El otro día hablaba de que estamos trabajando más como cineastas que preparan lo más posible los rodajes para luego rodar en el menor tiempo posible. Pero eso para el arte en vivo es contraproducente, acabará marcando mucho el tipo de obra que se pueda realizar. Sin duda todos estamos pensando en cómo desarrollar nuestras prácticas ahora mismo y sin movilidad la continuidad y la idea de práctica y de localidad están sonando más fuerte que nunca.

Laura: Ha cambiado que en los contratos hay cláusulas sobre la posibilidad de la Covid y la necesidad de cancelar. En relación a la manera de hacer planes y preparar un estreno es que hay la incertidumbre de si van a cancelar o no y si los teatros que tienen subvenciones del govern, van a tener presupuesto el año que viene o no.

Luisa: Todo ha debido repensarse, en tiempos, estructuras y procesos. Lo que más nos ha enseñado este tiempo a buscar la flexibilidad y ser lo suficientemente permeables para trabajar en diferentes escenarios.

Santi: En el presente no tenemos ninguna gira confirmada para el 2021, solo alguna reserva de actuaciones postpuestas del 2020, pero nadie se “moja”a la hora de confirmar 100%. De momento, las únicas confirmaciones que tenemos son una residencia creativa en Tárrega (Cataluña) con su consecuente estreno en septiembre y otras residencias creativas en Francia entre el 2020 y 2021.

Sandra: Lo más difícil de manejar es que nada es seguro y todo puede cambiar en cualquier momento. Un día puedes ir a Suiza para actuar allí, al día siguiente se indica como “zona roja” y ya no puedes ir allí a menos que te pongas en cuarentena durante dos semanas. Es muy difícil reservar boletos de avión: los vuelos se cancelan con regularidad, hay muchos menos vuelos disponibles. Así que, básicamente, no sabemos qué esperar mientras haya Covid-19. No estamos seguros de nuestros calendarios y, por lo tanto, también de nuestros honorarios y salarios. Por eso tratamos de reducir al máximo los costes de la nueva creación.

Zhiyong: He estado trabajando con un centro cultural en la comunidad de trabajadores migrantes y debemos ser flexibles todo el tiempo. Los desafíos siempre están ahí, como la escasez de fondos, la falta de una sala espaciosa para ensayar y las oportunidades para presentar nuestras piezas al público, etc. Después del Covid-19 no hemos podido reunirnos y hacer nuestro taller por algunos meses. El próximo mes retomaremos nuestro taller de teatro y espero que podamos solventar todos los desafíos.

Yohayna: Todos los proyectos (dramatúrgicos) en los que pongo la atención ahora (la Chambre Ouverte, los Viveros de creación, Ralentir travaux en su formato reloj o anticalendario) están de alguna manera atravesados por una reflexión sobre el tiempo y las maneras de gestar las experiencias creativas (y de vida) en nuestras dinámicas (y economías) de las artes escénicas (vivas). Es un espacio de investigación, pensamiento y práctica en el que vengo trabajando hace unos años, con un grupo de teatrólogas, creadores y activistas, desde el Laboratorio Escénico de Experimentación Social. Desde ese laboratorio, que lamentablemente hoy no está, hemos explorado conceptos como lo inservi, lo fuera de rango, la fábrica de improducibles, la unidad de contagio. Creo que la actual pandemia me ha permitido constatar la urgencia de reforzar la impertinencia (o la anormalidad) de esos pequeños espacios de resistencia micropolítica y ahora, desde un nuevo escenario de trabajo y vida (con otras complicaciones y potencias diferentes a las de Cuba), intento poner el cuerpo, la brújula y los deseos.

[Continúa en: https://telecapitarevista.org/2020/10/25/volver-a-escena-visiones-internacionales-sobre-teatro-y-confinamiento-parte-iii-iii/]

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Eugene van Erven (Utrecht, Países Bajos), director artístico del Festival Internacional de Artes Comunitarias – ICAF (International Community Arts Festival, www.icafrotterdam.com)

Sofía Medici (Buenos Aires, Argentina), directora, performer, dramaturgista, docente y productora de artes performáticas. https://www.sofiamedici.com/bio

Borja López (Barcelona, España / París, Francia), creador escénico, ayudante de dirección y producción compañía Atra Bilis (España) http://www.angelicaliddell.es/

Juan Domínguez (Madrid, España / Belín, Alemania), intérprete, coreógrafo y creador multidisciplinar formado en danza. http://juandominguezrojo.com

Laura Blanch (Barcelona, España), actriz y productora de escena.

Luisa Tupper (Santiago, Chile), Coordinadora Área Circulación Internacional Fundación Teatro a Mil. https://www.fundacionteatroamil.cl/

Santi Rovira (Barcelona, España), actor y co-creador de la compañía Kamchátka. http://kamchatka.cat/es/portada/

Sandra Diris (Bruselas, Bélgica), productora y represetante de comunicación de la compañía Faso Danse Theatre. https://www.fasodansetheatre.com/

Zhao Zhiyong (Beijing, China), profesor en la Central Academy of Drama, en Beijing, China, director y dramaturgista de teatro comunitario.

Yohayna Hernández (La Habana, Cuba / Motreal, Canadá), dramaturga, gestora cultural y teatróloga cubana.


Returning to the stage? international views about theater and confinement | Part (II / III)

The confinement due to the Covid-19 pandemic it is in the arts of presence where the very foundation of expectant corporality has suffered a sharp shake and has had to undergo an unprecedented impasse that even forces them to rethink especially with the continuous lengthening of the confinement whose end is not seen in the short term, at least in countries like Mexico where a good part of its citizens are population risk. To avoid falling into endogenous reflection, in this series of three articles we address some of the concerns associated with this phenomenon in the voice of scene creators from different latitudes.

By: Alejandro Flores Valencia

What has been the most difficult for you or your group to overcome this quarantine? How have you organized internally, how have you overcome the forced distance?

Eugene van Erven: We had to cancel our triennial festival (ICAF) which was going to start on March 26th. The Dutch government announced the lockdown on March 13. We had already bought airline tickets, hotel rooms. We had programs from 31 different countries. We have lost enough money. For the past four months we have met for Zoom once or twice a week, trying to create alternatives. Of all the grants we had generated, we still have a little left and the foundations have been very generous to us, allowing us to use what remains in an alternative plan, which can be a version of the smaller festival in February 2021 or a virtual version. In my team we have seen each other once ‘live’ in my garden which is wide enough to keep the distance. We have returned to the weekly contact by Zoom.

Sofía Medici: The theater company I toured with had all of their shows canceled. We do not receive any compensation. It is a financial disaster for everyone in the performing arts because we haven’t been making money since March. Individually, I had a strong moment of anguish and paralysis and then I began to produce from my home with the help of video, finding different ways of working than those I worked before. I adapted a performance lecture, made an audio piece and now I’m doing a virtual residency at an arts foundation for which I’m going to make a video and a discussion.

Borja López: In our case, we had a creative residency and a premiere scheduled that have been canceled. At the moment our activity has been limited to continuing with production tasks, which we have already been doing online since we live in different cities, and traveling to perform at GREC with a work that already existed, so we have not had to invent new methods to rehearse or follow a creative process.

Juan Domínguez: Well, for me it has been a disaster, the creation of two new works canceled and postponed for the fall if nothing happens before. The money from those productions has not arrived, everything has been frozen and the summer has made everything more clumsy and catastrophic for everyone. We have not been able to travel to meet (my collaborators live in different countries). Here in Berlin there was an immediate response from the government to give € 5,000 to all the freelancers to be able to solve the most basic needs. There was almost nothing to do bureaucratically. The government understood the urgency of freelancers and supported them. In Spain this did not happen at all but there was after a time a minimal monthly aid during the alarm. The most complicated thing for me is the delay and the non-financial coverage of that time lost during productions, and postponing next year’s projects. That means there won’t be an income for a while either. Super limited mobility does not allow those of us who like me travel outside our cities to complete our activities to work, and thus a long list of inconveniences that puts us on the brink of bankruptcy. For now, to save the ship, we have to fulfill the commitments we had if they can be carried out, and once this ends at the end of the year, see how I can continue to develop my artistic practice that may have to change radically. It will surely have to do with a more local work and in collaboration with artists, the public and local institutions. It cannot be otherwise now. Together with online work that can open new ways internationally so as not to abandon all the links created over the years. In October I give an online workshop with Singapore. We are thinking that now people from all over the world can sign up. But hey, it’s something new and I still prefer to start with them first and then think about how to open it.

Laura Blanch: The most difficult thing economically and psychologically was not being able to do the tour that we had scheduled for the month of April in France.

Luisa Tupper: From the first moment we have been working from home and working and thinking about how to adapt us to the context, always seeking to continue in connection with the public, with the people, and with the community that we have created in all these years; on the other hand, to support the national cultural sector, generating projects, co-productions, and employability spaces; and at the same time continue in connection with the world, that creators do not have borders, through alliances and projects that maintain that dialogue and do not lead us to strengthen borders that art should not have.

Santi Rovira: In the case of Kamchatka, which is a street theater company, the worst thing is that we have lost the entire 2020 tour. We work internationally, therefore from the beginning the vast majority of trips and performances were canceled. In addition, the type of theater we do, close, inclusive and participatory, is very difficult for us to do because of the imposed social distance.

Sandra Diris: At the beginning of the pandemic, everybody was at his home country, we did a few Zoom-conversations to see if everybody was doing well. At the beginning of July we started with trying to get the group together for repetitions.Our dancers formed a bubble of 10 and were allowed to work together. All the other persons of the group (production manager, company manager, technicians) should keep distance from each other. The most difficult part of the pandemic for us was the travelling: a part of the dancers come from Africa, a part from Europe. They all had to come to Brussels for repetitions so it was a real challenge to find flights for them. We’ve put 3 dancers on repatriation flights. One technician, who was arriving later, had to be put in quarantaine for 2 weeks because at a certain moment the European Union decided that all countries outside of the EU are considered as ‘red zones’ so were closed for tourism only travelling to and from the red zones for work is allowed. But after arriving in Belgium, you have to put in quarantaine for 2 weeks and do a Covid19-test.

Zhao Zhiyong: For the past six years I have been working with a group of female migrant workers in an urban-fringe village at the outskirt of Beijing. During the pandemic most of our participants have lost their job and some of them were considering leaving the city and going back hometown. During the quarantine all the communities were closed off and we were not able to access to the venue where we gave our theatre workshop. As a result we ceased our workshop for half a year and my partner organized an online photography course as substitution. During May I did some interviews in the migrant worker’s community in Beijing and Guangdong and we are going to develop a new performance based on the material I got collected from the interview.

Yohayna Hernández: I have been one of the privileged ones who during quarantine was able to telework in the first months. And then, as a playwright, I have continued between teleworking and work sessions in studios (with the proper protocols) or in live work sessions with creators and other playwrights I work with (at their homes, my house, cafes and bars when they were open). In my work as an associate playwright at La Serre, it was at first a bit traumatic to go from a dramaturgical (physical) space of coexistence between spectators, specialists and creators, which I was designing together with my colleague and main playwright at this institution, Emilie Martz, called the Chambre Ouverte. The impossibility of inhabiting the Chambre Ouverte was sad, but, along the way, we ended up transforming part of what was devised for that Chambre Ouverte into a three-broadcast radio program called “Ocupar los tiempos” (Occupy Times). There, we design, from the poetic collage, the interview and the correspondence, a space for dialogue between specialists, artists and citizens. And the fact that it was radio opened the possibility that the latter were not solely from Montreal. We end up with people imagining the future from Chile, Brazil, Cuba, USA, Spain, France, among others. In the case of my dramaturgical work with creators and their private projects, for them there is a very hard zone of cancellation of presentations and of mismatches in a work schedule. Much uncertainty on how to proceed. With the choreographer it was impossible to hold a job in the distance or online. Regardless of the fact that we continued talking and she looked for her ways to train or do intimate laboratories, I think the team (and the work) did not get used until we were able to return to the studio. And with another theatrical creator, Nicolás Gendrón, it has been above all a time to advance in the writing of the text. We have focused the work from there, given the impossibility of being able to advance in other areas. Perhaps the most complex work has been Osikan, “Vivero Escénico Experimental”. It is the platform on which I work as a playwright. For Osikan it was very hard because the quarantine interrupted an international tour. After years of betting on that mobility, we were only able to build two cities. We had also planned a work schedule in Cuba and it was impossible to do because of the pandemic. In addition, other work alternatives in Cuba that are not face-to-face become very complex, due to the poor accessibility to the Internet and the costly service. So, it has been a tough stage because right now the platform works from three cities: Montreal, Madrid and Havana. With Havana we work from a WhatsApp group because it is the least expensive application in the megabytes it consumes for the Cuban team. And from Osikan, before the quarantine, we had arrived at a dramaturgical and creative concept: the vivarium. During the quarantine, given the stoppage of international mobility and creation processes, we have dedicated a space for research, thinking and discussion about what kind of creative incubators we want to imagine and build from Osikan.

Have you been able to dedicate time to creation? What concerns have you been able to pour into an artistic process or what issues take your attention now?

Eugene: I am lucky to have an old garage that I have converted into an office / study. That strange season has given me a lot of mental and creative space. It has helped me a lot (ironically) not to go to the office at the University (where I also work and where there is often a lot of stress). My existence has been much calmer, but it must be noted that I am at the end of my career and I have an income more or less guaranteed by the University. I am sure that for younger artists who live in small apartments without a garden and have no guaranteed income, these times have been much much more stressful than in my case.

Sofía: Paradoxically, I spent more time creating than before. I was less distracted and less interrupted in my time and it allowed me to come across materials or ideas that I had “in the pipeline” a long time ago. I think that the concerns appeared in my work were directly related to the present. It was almost impossible not to immerse myself in what was happening.

Borja: In general, I am quite suspicious of the need to comment on reality immediately, it is not what interests me in a show. In France it is common to see shows that are justified by the urgency of the creator in dealing with a social or political issue of the immediate present and I am not usually interested in anything, rather I see a bourgeois imposture in these creators who seek to gain notoriety around their work. The initial shock of the epidemic took me far from any creative impulse. I have heard in many media that this pandemic is a new phenomenon because it equates us all in the face of this threat and I think it is enormous stupidity, if not worse. Rather, like any crisis, the current situation highlights inequalities. I find myself on the side of the privileged, I do not need to go out every day to find sustenance. And within this bubble I am appreciating the opportunity to slow down. At the moment it has been a few months to go back to study and read about disciplines other than theater. It is also a period of silence in which anxiety and neurosis emerge that is usually covered by the background noise of the day to day. We will see how things continue and where all this leads me.

Juan: At first I couldn’t do anything, it was all one disaster after another, it started with a political change in the city of Madrid that left artists in a too vulnerable position. Once it seemed that everything was solved, the virus came and complicated that whole transition enormously, cancellations, subsidies that did not arrive, total uncertainty, theaters that did not compensate the artists. For 2 months it was really hard for me to be able to think about anything other than how did I get here? Contracts if you sign, no compensation and the fear of catching the bug. One is already older and not as strong as one would like to face it. Then comes the news of brothers and friends who are infected … In June I began to be able to think about not being alone anymore, to continue with the team looking for solutions, the meaning of doing things online, and well, little by little accept the new phase that is not normal, but there is a new fragility, this time much greater than what independent artists are used to. I don’t have a very clear desire for my work to talk about the current situation. I believe more firmly that it makes perfect sense to continue proposing artistic work that affects cognition, perception, that generates a real space of real experiences where you cannot clearly capitalize on what happens to you when you experiment. At a time when fear and the possible manipulation of economic sectors towards the population, I believe that our role as creators is very important; creators of spaces of freedom, where normally closed channels are opened to relate to the different and complex realities that we live.

Laura: During the two months of confinement I was writing. On the one hand, stories that I sent to the children of my friends in audios and on the other hand and in parallel an autobiographical book about my family and my parents’ travels from 69-75 in Asia (Australia, Malaysia, Thailand, Japan). It was a way of traveling while locked up; travel both to the past and to other places in the world. Still I think “my affairs” haven’t changed; These are two things that I already wanted to do and in those two months I had the time to do it.

Luisa: We have continued supporting artistic creation and embarking on co-production projects with national artists, especially. For example, we are developing a program for what will be the Santiago a Mil 2021 International Festival, supporting the creative processes of 15 projects in 15 regions of Chile, and which will have artistic and technical support during this process in collaboration with friends from all the world.

Santi: The only thing that we have been able to maintain as a company during the time of the pandemic has been the creation processes. At a distance during confinement, and in person afterwards. We are creating a new show called ALTER, and obviously it is difficult to separate the new creation from the pandemic situation we are experiencing. It does not directly influence the content but it floats in the air and is sometimes seen in our creative activities.

Sandra: We’ve started to work on a new creation, Wakatt, in February 2020, we’ve worked two weeks and normally we would go touring with another show in March-April-May. In April were also two weeks of residence planned, to work on Wakatt, but because of the pandemic we had to cancel this. So we started again in July. By chance the title “Wakatt” refers to “Our Time” and the performance describes how we deal with living in these times. So our choreographer, Serge Aimé Coulibaly, drew inspiration from what’s happening around the world right now.

Zhiyong: Yes I do. As I mentioned above I’m working on a theatre performance which is going to explore the experience and the living conditionss of the migrant workers during the Covid-19.

What has changed in the way of making plans and in the way of preparing a premiere, a tour or a project itself?

Eugene: We are seriously rethinking the concept of an international live festival that requires a lot of movement on airplanes and such. We are probably going to rebuild our website (www.icafrotterdam.com) into a multifunctional platform. We are also thinking of creating activities in a more hybrid way (virtual combined with live). We are in the process of reflecting on all this.

Sofía: The tours we had have been rescheduled for next year but with a lot of uncertainty. Today we just set a date for a premiere a year later than planned, but still without knowing if it will be possible. In conversations with colleagues or cultural managers we are very careful and we know that all plans can fail. That is quite frustrating.

Borja: Well, our way of approaching production hasn’t changed so much, except that we live it all with uncertainty. We will have some touring this fall and there are options to develop new work soon, everything is being developed as usual while we cross our fingers so that there is no recrudescence that leads to new cancellations. The main concern is to think about the resilience of the company at an operational and economic level. Right now we are in a kind of hibernation, trying to consume the minimum resources. We try to transfer this idea to the theaters that collaborate with us, as they have a more solid structure. We need them to get involved with the companies providing guarantees against the volatility of the tour and production plans, varying some times of the financing of the projects because right now it is very delicate for the companies to invest economic resources in the short and medium term.

Juan: There are no plans, as I said before, mobility has been greatly reduced and I don’t think tours are going to be possible for long. There is a lot of online and individual work to prepare the works. The other day I was talking about how we are working more as filmmakers who prepare the shoots as much as possible and then shoot in the shortest possible time. But that for live art is counterproductive, it will end up marking a lot the type of work that can be done. Undoubtedly we are all thinking about how to develop our practices right now and without mobility, continuity and the idea of ​​practice and locality are sounding louder than ever.

Laura: It has changed that in the contracts there are clauses about the possibility of Covid and the need to cancel. In relation to the way to make plans and prepare a premiere, there is uncertainty as to whether they will cancel or not and whether the theaters that have government subsidies will have a budget next year or not.

Luisa: Everything has had to be rethought, in terms of times, structures and processes. What this time has taught us the most to seek flexibility and be permeable enough to work in different scenarios.

Santi: At present we do not have any tour confirmed for 2021, only some reservation of performances postponed from 2020, but no one commits when it comes to confirming 100%. For the moment, the only confirmations we have are a creative residency in Tárrega (Catalonia) with its subsequent premiere in September and other creative residencies in France between 2020 and 2021.

Sandra: The most difficult to deal with is that nothing is for sure and everything can change anytime. One day you can go to Swisse to perform there, the next day it is indicated as “red zone” and you are not allowed to go there anymore unless you put yourself in quarantaine for 2 weeks. It’s very difficult to book flight tickets: flight are cancelled regularly, there are a lot less flights available. So basicly we don’t know what to expect as long as if there’s Covid19, we are unsure of our shows and therefore also of our fee and salaries. So we try to reduce the costs of the new creation as many as possible.

Zhiyong: I’ve been working with a cultural centre in the migrant workers community and we need to be flexible all the time. Challenges are always there, such as shortage of fund, lack of both a spacious room to do the rehearsal and the opportunities to present our performances to the public, etc. After Covid-19 we have been not able to gather and do our workshop for a few months. Next month we will resume our theatre workshop and I hope we will be able to manage all the challenges.

Yohayna: All the (dramaturgical) projects that I pay attention to now (the Chambre Ouverte, the Creation Vivariums, Ralentir travaux in its clock or anti-calendar format) are somehow traversed by a reflection on time and the ways of gestation creative (and life) experiences in our dynamics (and economies) of the performing arts (living). It is a space for research, thought and practice in which I have been working for a few years, with a group of theatrologists, creators and activists, from the “Laboratorio Escénico de Experimentación Social” (Scenic Laboratory of Social Experimentation). From that laboratory, which unfortunately is not there today, we have explored concepts such as useless, out of range, the factory of unproductive, the contagion unit. I believe that the current pandemic has allowed me to verify the urgency of reinforcing the impertinence (or abnormality) of these small spaces of micropolitical resistance and now, from a new scenario of work and life (with other complications and powers different from those of Cuba) , I try to put the body, the compass and the wishes.

—–

Eugene van Erven (Utrecht, Netherlands), artistic director of the International Community Arts Festival – ICAF (www.icafrotterdam.com)

Sofía Medici (Buenos Aires, Argentina), director, performer, playwright, teacher and producer of performing arts. https://www.sofiamedici.com/bio

Borja López (Barcelona, ​​Spain / Paris, France), stage creator, assistant director and production company Atra Bilis (Spain) http://www.angelicaliddell.es/

Juan Domínguez (Madrid, Spain / Belín, Germany), performer, choreographer and multidisciplinary creator trained in dance. http://juandominguezrojo.com

Laura Blanch (Barcelona, ​​Spain), actress and stage producer.

Luisa Tupper (Santiago, Chile), Coordinator of the International Circulation Area of ​​the Teatro a Mil Foundation. https://www.fundacionteatroamil.cl/

Santi Rovira (Barcelona, ​​Spain), actor and co-creator of the Kamchátka company. http://kamchatka.cat/es/portada/

Sandra Diris (Brussels, Belgium), producer manager of the Faso Danse Theater company. https://www.fasodansetheatre.com/

Zhao Zhiyong (Beijing, China), professor at the Central Academy of Drama, in Beijing, China, director and playwright of community theater.

Yohayna Hernández (Havana, Cuba / Motreal, Canada), playwright, cultural manager and theatrologist.

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