¿Volver a escena? Visiones internacionales sobre teatro y confinamiento | Parte (III/III)

Tercera parte y última. Crítica del zoom y cómo imaginar el futuro.

Entrevistas por Alejandro Flores Valencia | Foto de Artem Beliaikin en Pexels | ➜

¿Qué futuro vislumbras a mediano plazo para la recuperación de la presencia en un mismo espacio de público y artistas?

Eugene van Erven: Todavía vemos el valor de estar en un mismo espacio con artistas y públicos pero ya no va a ser como antes. Estoy seguro que inventaremos maneras sanas de estar juntos, de poder aprovechar de la convivencia que sobre todo para las artes comunitarias es tan importante.

Sofía Medici: En Argentina falta bastante para que eso ocurra, especialmente en la ciudad de Buenos Aires, que tiene la mayor concentración de teatros, pero también la mayor concentración de gente y estamos en una etapa de contagios muy acelerada.

Borja López: Sé que el teatro va a sobrevivir, no tengo ninguna duda, es una necesidad. Pero creo que no podemos esperar que pasado mañana volvamos  a estar como anteayer, vamos a tener que inventar y van a surgir cosas nuevas. Lo más evidente es que vamos a ver reconfiguraciones del espacio donde se presenta el hecho teatral, pero también se van a cuestionar los distintos modelos que impulsan y producen ese encuentro, y cada uno de esos modelos tendrá su propia batalla para adaptarse, mutar… Va a ser difícil pero también va a ser interesante, pues esta adversidad nos va a dar la medida de lo que arde bajo ese deseo por reunirse y hacer teatro.

Juan Domínguez: Creo que ya he contestado un poco a esta pregunta más o menos. Creo que por parte de las instituciones públicas no hay un pensamiento de cambiar las políticas culturales hasta que no se sepa el alcance de esta crisis. Habrá que reaccionar de todas formas pronto si no queremos vernos en una situación insostenible. Ahí veremos cuál es el verdadero interés de todos. Pronto, alternativas de cómo producir y cómo practicar e involucrar al público tendrán que venir antes desde nuestro lado que desde las instituciones públicas. También creo que el dialogo entre estas instituciones y los artistas se tienen que dar ahora más que nunca para sostener nuestro campo.

Laura Blanch: Esto ya ha pasado y ya está pasando. Lo que vislumbro es otro brote al volver de vacaciones de verano porque la gente está haciendo “vida normal” con mascarilla y las playas están llenas de gente. Es decir: a finales de agosto podía ir al cine, pero no sé si podré ir la semana que viene. Y así con todos los bolos que tenemos. La gira de Francia de Abril se aplazó para Octubre, pero lo veo improbable. Aún así los teatros han presentado programación y también las salas pequeñas.

Luisa Tupper: Creemos que será fundamental volver a encontrarnos, que será el lema de nuestro Festival Internacional Santiago a Mil 2021, volver a confiar y disfrutar juntos en una mismo espacio de experiencias únicas. Creemos que el público estará esperando este reencuentro, y como organizadores debemos dar la seguridad y confianza de que se están cumpliendo las medidas sanitarias y protocolos. Estamos trabajando por un festival que pueda estar en formatos híbridos para que el público pueda vivir la experiencia desde distintos plataformas, desde la televisión abierta, las radios, las plataformas digitales y por supuesto la actividad presencial.

Santi Rovira: En teatro tradicional de sala creo que es cuestión de medio año, un año como mucho, pero en teatro de calle, y concretamente en nuestro teatro inmersivo, creo que la memoria corporal de la sociedad generará barreras que pre-pandemia no exisitían. Será difícil abrazar a alguien del público en una actuación como hemos venido haciendo en nuestros espectáculos desde hace mas de 10 años… Pero no dejaremos de luchar para volver a nuestra normalidad, la de siempre. Creo que es uno de nuestros papeles como arte escénica.

Sandra Diris: Bueno, la perspectiva difiere de un país a otro: he notado que Bélgica tiene reglas más severas con respecto a Covid-19 que sus países vecinos. Así que me temo que nos llevará un tiempo volver a una experiencia de teatro “normal”. Creo que estaremos separados por la distancia, por escudos… de otras personas durante mucho tiempo, tal vez incluso hasta que haya una vacuna.

Zhao Zhiyong: Encuentro esta pregunta difícil de responder. Debo admitir que no tengo ni idea.

Yohayna Hernández: Acá empezó hace unas semanas y se detuvo nuevamente hace unos días. Yo creo que ese encuentro a mediano plazo se producirá más fuera de los teatros (como ya lo es para muchas prácticas) en las calles, en las plazas, en los parques, en las comunidades o se producirá por otros medios (online), o se producirá en los mismos teatros con menos públicos y todos los protocolos. Quizás a más largo plazo los teatros y las salas de teatro demandarán otras arquitecturas diferentes a las que tenemos hoy, no sé, de pronto pienso en tantos anfiteatros abandonados y en ruinas. El otro día acá pasaba por un parque y vi uno, un hermoso anfiteatro abandonado a las orillas de un lago. Y ese lugar me hizo recordar muchos anfiteatros municipales en Cuba, en la misma situación. ¡Esas hermosas arquitecturas del teatro a cielo abierto! Un amigo que vive en Alemania, cuando empezaron a salir de la cuarentena, me mandó una foto de la platea del Berliner Ensemble. Él estaba muy contento con la foto, su apertura y lo que la foto mostraba, cómo habían quitado algunas butacas para cumplir con el protocolo del distanciamiento. A mí esa foto me impresionó mucho, el espacio vacío entre butaca y butaca era como un espacio de muerte. La foto me trajo la imagen de un cementerio, no sé por qué, de pronto empecé a delirar con las ruinas de una teatralidad (arquitectónica) muerta. 

¿Qué opinión te merecen los intentos teatrales que han hecho uso de las herramientas digitales como zoom u otras para crear piezas artísticas? ¿Conoces algún ejemplo que en este sentido te haya parecido interesante?

Eugene: Por la primera fase del ‘lockdown’ ha sido muy bueno tener esa alternativa. Hemos creado algunas producciones nosotros mismos:

https://www.icafrotterdam.com/highlights/people-and-papers-formaat-the-paulus-church/page:2

Nuestro compañero Segun Adefila en Lagos, Nigeria, también sigue estando muy activo con su Crown Theatre Troupe: https://www.facebook.com/crowntroupeofafrica/

Sofía: Lo primero que se hizo fue poner disponible en Internet obras de teatro ya existentes. Hacer streaming de obras fue un recurso que tuvo sentido porque pensábamos que no íbamos a pasar mucho tiempo encerrados. Pero el teatro filmado no funciona como teatro. Luego hubo adaptaciones, algunas bien logradas y otras no tanto. Yo adapté una conferencia performática y fue un desafío muy interesante (todavía se puede ver en este link: https://www.youtube.com/watch?v=WQUvgzzYzTU)  Considero que el peor desacierto es intentar “emular” el teatro, porque el teatro requiere presencia, entonces al imitarlo esa ausencia, en lugar de desaparecer, se resalta. Produce doble ausencia. Los proyectos más interesantes son los que partieron de cero. Los artistas que decidieron ver con qué herramientas contaban y qué hacer con ellas. En ese sentido el ciclo “My documents” de Lola Arias (disponible en youtube) fue excelente. Es un ciclo de conferencias performáticas que se viene haciendo hace 8 años. Ella lo transformó en un ciclo llamado “Share your screen”, es decir que tomó la herramienta que usábamos a diario para comunicarnos y la usó a favor del ciclo. No solo eso, sino que creció porque usó el Zoom para que luego hubiera conversaciones con el público. Otra experiencia interesante son los audios, que permiten salir un rato de la tan omnipresente pantalla. Stefan Kaegi hizo uno que funcionaba como audio tour dentro de la casa. Sería interesante poder producir más para audio, como se hacía en la época de los radioteatros. Justamente la primer pieza que hice en el encierro, luego de superar la angustia y la parálisis, fue un audio llamado Autoayuda, que luego se transformó en video (se puede ver en www.thisisanintervention.info). En Argentina, hubo un ciclo que quizás fue lo que más me interesó desde el comienzo de la pandemia. Lo organizó la Galería Nora Fisch y se llamó “Concurso de teorías conspirativas”. Invitó a varios artistas a hacer mini-presentaciones que teorizaban sobre el origen del virus. Fue muy desopilante y tomó la pandemia como eje antes que muchos lo hicieran.

Borja: En España han surgido muy rápido proyectos de este tipo, teatros como La Abadía, en Madrid, han trabajado para proponer a los creadores una plataforma en la que presentar sus creaciones para este medio y presentar al público un final de temporada accesible desde casa. Dentro de este ciclo la compañía Los Bárbaros presentó la pieza “Tras los pasos de Augusto Madeira Fuentes”, un trabajo muy sugerente e inteligente, un relato metaficcional que sabía aprovechar muy bien este medio. Creo que esa es la clave, entender que plataformas como zoom son un medio diferente que abre posibilidades, no es teatro como tal. Creo que son iniciativas que han llegado para quedarse, las instituciones públicas han hecho un trabajo para poner esto en marcha como alternativa a las salas cerradas, pero en el futuro creo que estas propuestas extendidas van a seguir funcionando y coexistiendo con las programaciones en sala habituales.

Juan: Me ha parecido razonable, fue y es la herramienta que nos podía seguir sirviendo para comunicarnos y compartir lo más posible. Para mí hubo al principio una saturación de información. Si ya es así normalmente imagínate durante el confinamiento. Se debería haber tirado de archivo y compartir lo que ya estaba ahí, play list de todo tipo. Entiendo de todas formas el crear experiencias para la ocasión y pensando en el dispositivo. Me parece aburrido el ver obras de teatro y performances que no están pensadas para este tipo de dispositivo. No me han interesado en general. Poco a poco se naturalizará más el formato digital y nos podremos relacionar con éste de una manera más sofisticada. Lo veo como una oportunidad importante pero no puede ser la única. Es muy peligroso que nos aislemos entre nosotros y acabemos solo relacionándonos online, la presencia, los cuerpos, la colectividad, los olores, los alientos, el contacto físico, el tacto, la caricia, la mirada, la seducción, la compasión presencial, la ayuda, el cuidado presencial… Es muy importante saberte querido, recordado y tenido en cuenta pero solo presencialmente tenemos la fuerza para afrontar retos como en el que estamos metidos.

Laura: Sólo he “asistido” por Zoom a un festival de teatro en el cual se pasó el vídeo de la obra y después hubo un after-talk con la compañía. Cualquier iniciativa para adaptarse a la nueva realidad me parece buena. Lo que no me gustó al inicio de la pandemia es que muchas compañías pusieron sus piezas online de manera gratuita. No creo que esto ayude a la cultura de ninguna manera. Es un tema que creó controversia, si se tenía o no que ofrecer online material teatral/escénico gratuito y sin ser pensado/editado para hacerse público.

Luisa: Hay muchos ejemplos interesantes y si bien todos queremos volver a la actividad presencial, esta experimentación ha sido fundamental para seguir conectados y descubrir nuevos lenguajes.

Santi: Son sustitutivos interesantes, se generan contenidos bien hechos, pero no es teatro. Es otra cosa, ponerle el nombre que queráis, e incluso puede llegar a ser un producto muy interesante, puede llegar incluso a emocionar y tener una calidad extrema en su producción y ejecución, pero insisto, no es teatro. Ha tenido su espacio y su buena función durante el confinamiento, pero nunca ha de llegar a sustituir el hecho teatral. Si sí… vamos mal.

Sandra: Es una buena forma de bajar el umbral para que todos tengan acceso al teatro, también las personas que no pueden pagar una entrada. Pero por otro lado la sensación, la atmósfera no es la misma. En tiempos en los que pasaba todo el día detrás de la computadora para reuniones de trabajo de Zoom, no es realmente relajante ver una obra de teatro o una representación de danza en línea. Solo lo probé una vez, para ver una obra de teatro que tenía muchas ganas de ver pero no tuve tiempo de ir al teatro. Así que lo vi en línea, pero me sorprendí desplazándome por la obra y saltándome los largos monólogos, porque me resulta más difícil concentrarme en una pantalla en lugar de concentrarme en personas reales.

Zhiyong: En julio, un estudiante de segundo año de mi programa hizo una presentación en línea para su curso de estudio de dramaturgia del último semestre. Este es el único caso que he observado que utiliza el Zoom para presentar una pieza. La obra en sí no es lo suficientemente satisfactoria ya que la presentación en línea hizo que la tarea fuera más dura. Los estudiantes se vieron obligados a no solo dominar el arte de la creación teatral, sino también a manejar los problemas técnicos que la actuación provocaba y eso los hacía estresarse. Pero también noté algo interesante que la audiencia animaba a los artistas enviando mensajes a la pantalla sin molestar a los artistas y al público. La comunicación posterior al espectáculo también es muy agradable. Aunque preferiría experimentar una actuación fuera de línea.

Yohayna: Todo lo que se ha hecho digitalmente y que ha permitido el contacto me parece bien. Personalmente he disfrutado más los espacios de charla, de discusión, de cruces de experiencia, de pensamiento que las piezas artísticas. Pero reconozco que aún hemos tenido poco tiempo para ir a fondo (y también pocos recursos, competencias, conformación de nuevos equipos) con todos los desafíos de lenguaje, poéticos, éticos, de accesibilidad, de seguridad, económicos que este nuevo entorno genera. Bueno, yo digo nuevo pensando en la masividad de creadores y espectadores que nos hemos visto obligados a migrar a estas plataformas digitales u online ante la imposibilidad del trabajo presencial. Pero tampoco es nada nuevo, hay mucha gente que antes de la pandemia estaba trabajando el arte digital, la realidad artificial, la telepresencia. En mi caso particular, como soy un dinosaurio tecnológico, nacido en el 83 y con 36 años de vida en un país offline (donde el acceso a Internet es aún un lujo), siento que llegué a otro planeta y que además la situación de la pandemia ha reforzado aún más lo que ya era duro para mí, como tener una tarjeta de crédito (ahora además “teletrabajo”, hago la Universidad por Zoom y Moodle, la “teleuniversidad”…). Entonces, sin ser una tecnofóbica, te digo que voy con muchas interrogaciones en los usos de estas plataformas y aplicaciones, y son cuestionamientos en mi trabajo (pero también en mi vida) porque detrás de la mayoría de estas aplicaciones que “naturalmente” utilizamos, están las empresas privadas, muchas de ellas multimillonarias, que las diseñan. Desde que la pandemia comenzó, siento que he abierto un espacio de diálogo (absolutamente desde un interés personal) con ingenieros informáticos, familiares y amigxs conectadxs con estos entornos, porque tengo mucha curiosidad, temores, ignorancias. También he empezado a leer a ciberactivistas, hackers, feministas que trabajan estas cuestiones. Se abre para mí todo un campo de conocimiento y por el momento tengo muchas preguntas más que respuestas o juicios de valor. Y muchas pero muchas sospechas.         

¿Cómo imaginas el futuro? ¿Cómo imaginas tus procesos creativos en el futuro?

Eugene: Estoy optimista. Ya estabamos pensando en limitar viajes internacionales y de crear un festival de manera más hibrida y una plataforma multifuncional. Y ya tenemos embajadores, consultores en cinco continentes con quienes nos comunicamos digitalmente. Vamos a seguir en este camino.

Sofía: Todavía es muy difícil especular sobre lo que va a pasar, o sobre lo que va a quedar y lo que no. En Alemania, que casi no tuvo encierro, las actividades ya volvieron prácticamente a la normalidad, y sin embargo siguen conservando algunas formas de comunicación en streaming (por ejemplo, un evento de proyección de videos suele terminar con los videos online). Quedó la sensación de que poner en disponibilidad los materiales que antes eran solo en vivo hace que llegue a más gente de todo el mundo. Quizás lo más importante es tener en cuenta estos momentos de crisis para pensar nuevas formas de hacer (incluso de pensar). Todavía no podemos especular sobre lo que ocurrirá después. Pero sí podemos pensar en el mientras tanto. Es una situación desastrosa en muchos aspectos, sobre todo para la salud de los más débiles y para la economía de los más pobres, pero como artistas creo que la mejor actitud que podemos tener es seguir haciendo lo podamos, con lo que tengamos a mano. Algo que sí ocurrió durante la pandemia es que se visibilizó claramente la precarización laboral. En todas partes del mundo y en todos los rubros. En el caso del arte, mucho más. En países como Argentina está normalizado pensar que dedicarse a cualquier tarea artística es un lujo y no un trabajo. Ese pensamiento invisibiliza no solo lo que hacemos cuando mostramos lo que hacemos, sino el trabajo detrás de eso. Lxs artistas no solo crean obra, sino que también se forman constantemente, investigan, se equipan, compran material. Y en su gran mayoría costean con su propio dinero todo esto, e incluso la producción de obra. Para hacerlo tienen que trabajar en otras cosas, Es decir que tenemos dos trabajos. Pero uno solo de ellos se considera “remunerable”. Y eso es un problema grande, que no solo afecta a lxs artistas, sino que afecta a muchísimas actividades que no son consideradas remunerables: hace siglos el trabajo que hacen las mujeres en sus hogares no es considerado remunerable, el cuidado de niños, enfermos y ancianos, la limpieza, etc. No quiero comparar a la actividad artística con las actividades del hogar, que muchas veces se hacen por obligación, pero sí es importante comenzar a tener en cuenta que hay tareas que no tienen rédito económico inmediato, pero sí tienen un altísimo impacto en las economías. Que los niños y niñas estén bien cuidados y alimentados es fundamental para la economía de un país, y de igual manera el acceso a productos artísticos de calidad enriquece la cultura de una región.

Borja: Creo que todos estamos asimilando aún esa sensación de que de repente vivimos en el futuro, ese temblor cuando lo real, como ahora, se impone. A cambio la mirada sobre el presente se vuelve más lúcida. Trato de trabajar sobre eso. Dedicarse al teatro es terriblemente difícil, como voluntad personal y como carrera profesional, y con ese esfuerzo uno acumula inercia. Después de muchos años de estar en esta dinámica de proyecto en proyecto, estoy aprovechando este parón para ensanchar la mirada y alimentarme de otros medios, cine, pintura, literatura… Tengo ganas de incorporar todo eso a mi práctica.

Juan: Prefiero no imaginar de momento, todo lo que me viene es tremendo. Igual hay que insistir en un tipo de proyecto que no sea tan presencial, yo llevo tiempo trabajando en mi proyecto Clean room que en su tercera temporada parecía pensado para estos momentos en los que no podemos estar juntos presencialmente. Creo que pase lo que pase hay que luchar por la presencia, no podemos aislarnos, hay que imaginar cómo estar juntos, cómo tocarnos y cómo sentirnos y erotizarnos y erotizar todo. Esta realidad hay que cambiarla, hay que pensar mucho juntos. Mientras y hasta entonces, por vosotras y vosotros allá donde estéis al leer esto: tocaros que todavía sois reales y besaros que todavía hay tiempo. Como decía Alan: nada ha terminado todavía, tenemos que continuar.

Laura: Me imagino que en los próximos dos años el dinero destinado a Cultura será muy poco. Mis procesos creativos me los imagino sola en casa o con un par de amigos y compartiéndolos por Internet y en el espacio público al aire libre (plazas, calles, etc.)

Luisa: Imaginamos un futuro donde volveremos a encontrarnos, y estaremos más juntos que nunca a través de muchos más canales, redes, espacios y plataformas.

Santi: Soy optimista y quiero pensar que volveremos a crear sin tener en mente este momento de nuestra vida. O teniéndolo, pero como parte del pasado. Lo que no sé, es cuanto tiempo ha de pasar hasta ese momento. Mientras, seguiremos reinventándonos y luchando para no perecer en el camino.

Sandra: No nos veo acostumbrándonos por completo a la vida que estamos viviendo ahora: creo que todos los ajustes que hacemos son solo ajustes temporales en nuestras cabezas y no estamos pensando en grandes cambios en la forma en que hacemos o presentamos nuestro piezas. Tal vez porque no hay ningún beneficio para todos en la forma en que Covid-19 cambió nuestras vidas; a menos que haya menos gente en los supermercados… Quizás el contenido de muchas obras de arte se haya vuelto más suave, más moderado. Se pone más énfasis en la conexión, la solidaridad, la comodidad, la seguridad y menos en la provocación. Tratamos de complementar con arte lo que falta actualmente en la sociedad, tratamos de llenar un vacío, de ofrecer consuelo, sigo esperando que algún día derrotemos al virus Covid-19 y que nuestros teatros y festivales se llenen de gente, compartiendo sus emociones, tomados de la mano, cantando en voz alta y celebrando la vida. Porque sin la presencia vibrante del arte, en todas sus formas, la vida es un poco más oscura.

Zhiyong: Tengo que admitir que no tengo ni idea del futuro en este momento. Lo único que quiero decir es que crucemos los dedos para que todavía podamos trabajar juntos y reunirnos en el teatro.

Yohayna: Me imagino en una Habitación Abierta, en un Vivero de creación.   

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Eugene van Erven (Utrecht, Países Bajos), director artístico del Festival Internacional de Artes Comunitarias – ICAF (International Community Arts Festival, www.icafrotterdam.com)

Sofía Medici (Buenos Aires, Argentina), directora, performer, dramaturgista, docente y productora de artes performáticas. https://www.sofiamedici.com/bio

Borja López (Barcelona, España / París, Francia), creador escénico, ayudante de dirección y producción compañía Atra Bilis (España) http://www.angelicaliddell.es/

Juan Domínguez (Madrid, España / Belín, Alemania), intérprete, coreógrafo y creador multidisciplinar formado en danza. http://juandominguezrojo.com

Laura Blanch (Barcelona, España), actriz y productora de escena.

Luisa Tupper (Santiago, Chile), Coordinadora Área Circulación Internacional Fundación Teatro a Mil. https://www.fundacionteatroamil.cl/

Santi Rovira (Barcelona, España), actor y co-creador de la compañía Kamchátka. http://kamchatka.cat/es/portada/

Sandra Diris (Bruselas, Bélgica), productora y represetante de comunicación de la compañía Faso Danse Theatre. https://www.fasodansetheatre.com/

Zhao Zhiyong (Beijing, China), profesor en la Central Academy of Drama, en Beijing, China, director y dramaturgista de teatro comunitario.

Yohayna Hernández (La Habana, Cuba / Motreal, Canadá), dramaturga, gestora cultural y teatróloga cubana.



Returning to the stage? International views about theater and confinement | Part (III/ III)

By: Alejandro Flores Valencia

What future do you envision in the medium term for the recovery of the presence in the same space of the public and artists?

Eugene van Erven: We still see the value of being in the same space with artists and audiences, but it will no longer be like before. I am sure that we will invent healthy ways to be together, to be able to take advantage of the coexistence that is so important especially for the community arts.

Sofía Medici: In Argentina there is a long way to go for that to happen, especially in the city of Buenos Aires, which has the highest concentration of theaters, but also the highest concentration of people and we are in a very accelerated stage of contagion.

Borja López: I know that the theater will survive, I have no doubt, it is a necessity. But I don’t think we can hope that the day after tomorrow we will be like the day before yesterday, we will have to invent and new things will emerge. The most obvious thing is that we are going to see reconfigurations of the space where the theatrical event is presented, but the different models that promote and produce this encounter will also be questioned, and each of these models will have its own battle to adapt, mutate … It will be difficult but it will also be interesting, because this adversity will give us the measure of what burns under that desire to meet and do theater.

Juan Domínguez: I think I have already answered this question a little more or less. I believe that on the part of public institutions there is no thought of changing cultural policies until the scope of this crisis is known. We will have to react soon anyway if we do not want to find ourselves in an unsustainable situation. There we will see what is the true interest of all. Soon, alternatives of how to produce and how to practice and involve the public will have to come before us from our side than from public institutions. I also believe that the dialogue between these institutions and the artists must take place now more than ever to sustain our field.

Laura Blanch: This has already happened and is already happening. What I see is another outbreak coming back from summer vacation because people are leading “normal life” with masks and the beaches are full of people. In other words, at the end of August I could go to the movies, but I don’t know if I will be able to go next week. And so with all the bowling we have. The April tour of France was postponed to October, but I see it unlikely. Even so the theaters have presented programming and so have the small rooms.

Luisa Tupper: We believe that it will be essential to meet again, which will be the motto of our International Festival Santiago a Mil 2021, trust again and enjoy together in the same space of unique experiences. We believe that the public will be waiting for this reunion, and as organizers we must give the security and confidence that the sanitary measures and protocols are being followed. We are working for a festival that can be in hybrid formats so that the public can live the experience from different platforms, from open television, radios, digital platforms and of course face-to-face activity.

Santi Rovira: In traditional theater theater I think it is a matter of half a year, a year at most, but in street theater, and specifically in our immersive theater, I think that the body memory of society will generate barriers that did not exist in the pre-pandemic. . It will be difficult to hug someone from the audience in a performance as we have been doing in our shows for more than 10 years … But we will not stop fighting to return to our normality, the same as always. I think it is one of our roles as a performing art.

Sandra Diris: Well, the perspective differs from country to country: I’ve noticed that Belgium has more severe rules concerning Covid19 than it’s neighbouring countries. So I’m afraid it will take us a while to get back to a ‘normal’ theatre experience. I think we will be separated by distance, by shields, .. from other people for a long time maybe even till there’s a vaccine.

Zhao Zhiyong: I find this question hard to answer. I have to admit that I have no idea.

Yohayna Hernández: It started here a few weeks ago and stopped again a few days ago. I believe that this meeting in the medium term will take place more outside the theaters (as it already is for many practices) in the streets, in squares, in parks, in communities or it will take place through other means (online), or It will be produced in the same theaters with fewer audiences and all the protocols. Perhaps in the longer term the theaters and theaters will demand other architectures different from the ones we have today, I don’t know, suddenly I think of so many abandoned and ruined amphitheaters. The other day here I was passing by a park and I saw one, a beautiful abandoned amphitheater on the shores of a lake. And that place reminded me of many municipal amphitheaters in Cuba, in the same situation. Those beautiful architecture of the open air theater! A friend who lives in Germany, when they began to come out of quarantine, sent me a photo of the audience of the Berliner Ensemble. He was very happy with the photo, its opening and what the photo showed, how some seats had been removed to comply with the distancing protocol. That photo impressed me a lot, the empty space between armchair and armchair was like a space of death. The photo brought me the image of a cemetery, I don’t know why, suddenly I began to rave about the ruins of a dead (architectural) theatricality.

What is your opinion of the theatrical attempts that have made use of digital tools such as zoom or others to create artistic pieces? Do you know any example that you have found interesting in this regard?

Eugene: For the first phase of the ‘lockdown’ it has been very good to have that alternative. We have created some productions ourselves:

https://www.icafrotterdam.com/highlights/people-and-papers-formaat-the-paulus-church/page:2

Our colleague Segundo Adefila in Lagos, Nigeria, is also still very active with his Crown Theater Troupe: https://www.facebook.com/crowntroupeofafrica/

Sofía: The first thing that was done was to make existing plays available on the Internet. Streaming works was a resource that made sense because we thought we weren’t going to spend a lot of time locked up. But the filmed theater does not function as a theater. Then there were adaptations, some well done and some not so successful. I adapted a performance lecture and it was a very interesting challenge (you can still see it at this link: https://www.youtube.com/watch?v=WQUvgzzYzTU) I consider that the worst mistake is trying to “emulate” the theater, because the theater requires presence, then by imitating it, that absence, instead of disappearing, is highlighted. Produces double absence. The most interesting projects are those that started from scratch. The artists who decided to see what tools they had and what to do with them. In that sense, the cycle “My documents” by Lola Arias (available on YouTube) was excellent. It is a cycle of performance lectures that has been going on for 8 years. She transformed it into a cycle called “Share your screen”, that is, she took the tool that we used every day to communicate and used it in favor of the cycle. Not only that, but it grew because he used the Zoom so that later there would be conversations with the public. Another interesting experience is the audios, which allow you to get out of the ubiquitous screen for a while. Stefan Kaegi made one that worked as an audio tour inside the house. It would be interesting to be able to produce more for audio, as was done in the days of radio plays. Just the first piece I made in the confinement, after overcoming the anguish and paralysis, was an audio called Self-help, which was later turned into video (it can be seen at http://www.thisisanintervention.info). In Argentina, there was a cycle that was perhaps what interested me most since the beginning of the pandemic. It was organized by the Nora Fisch Gallery and it was called “Contest of conspiracy theories”. He invited several artists to make mini-presentations that theorized about the origin of the virus. It was very hilarious and took the pandemic as its axis before many did.

Borja: In Spain, projects of this type have emerged very quickly, theaters such as La Abadía, in Madrid, have worked to propose to creators a platform on which to present their creations for this medium and present to the public a season finale accessible from home . Within this cycle, the Los Bárbaros company presented the piece “In the footsteps of Augusto Madeira Fuentes”, a highly suggestive and intelligent work, a metafictional story that knew how to make good use of this medium. I think that’s the key, to understand that platforms like zoom are a different medium that opens up possibilities, it is not theater as such. I think they are initiatives that have come to stay, public institutions have done a job to put this in motion as an alternative to closed rooms, but in the future I believe that these extended proposals will continue to work and coexist with the usual room programming.

Juan: It seemed reasonable to me, it was and is the tool that could continue to serve us to communicate and share as much as possible. For me there was initially a saturation of information. If so, normally imagine yourself during confinement. You should have pulled the file and shared what was already there, play lists of all kinds. I understand anyway creating experiences for the occasion and thinking about the device. I find it boring to see plays and performances that are not designed for this type of device. I have not been interested in general. Little by little, the digital format will become more natural and we will be able to relate to it in a more sophisticated way. I see it as an important opportunity but it cannot be the only one. It is very dangerous that we isolate ourselves from each other and end up only interacting online, the presence, the bodies, the community, the smells, the breaths, the physical contact, the touch, the caress, the look, the seduction, the face-to-face compassion, the help, face-to-face care… It is very important to know that you are loved, remembered and taken into account but only in person do we have the strength to face challenges like the one we are in.

Laura: I have only “attended” by Zoom to a theater festival in which the video of the play was shown and then there was an after-talk with the company. Any initiative to adapt to the new reality seems good to me. What I didn’t like at the beginning of the pandemic is that many companies put their parts online for free. I don’t think this helps the culture in any way. It is an issue that created controversy, whether or not one had to offer free theatrical / scenic material online and without being thought / edited to be made public.

Luisa: There are many interesting examples and although we all want to return to face-to-face activity, this experimentation has been essential to stay connected and discover new languages.

Santi: They are interesting substitutes, well done content is generated, but it is not theater. It’s another thing, give it the name you want, and it can even become a very interesting product, it can even move and have an extreme quality in its production and execution, but I insist, it is not theater. It has had its space and its good function during the trust, but it must never replace the theatrical fact. If not … we are going wrong.

Sandra: It’s a good way for lowering the threshold, so that everybody gets access to theatre, also the people who can’t afford a ticket. But on the other hand the feeling, atmostphere is not the same. In times were you all day behind your computer for Zoom meetings for work, it’s not really relaxing to watch a theatre play or dance performance online. I only tried it once, to see a theatre piece I really wanted to see but I didn’t have time to go to the theatre. So I watched it online but I caught myself scrolling through the play and skipping the long monologues, because I find it more difficult to concentrate on a screen instead of concentrating on real people.

Zhiyong: On July the second-year student in my program did an on-line performance for their dramaturgy studio course of the last semester. This is the only case I have observed which use zoom to present performance. The performance itself is not satisfactory enough since the online presentation doubled the task. The students found themselves had to not only master the craft of theatre making but also manage the technical problems which the virtue performance brought about and it made the students stressful. But I also noticed something interesting that the audience encouraged the performers by send messages to the screen without disturbing the performers and the audiences. The post-show communication is also very agreeable. Even though I would prefer to experience a performance off line.

Yohayna: Everything that has been done digitally and that has allowed contact seems fine to me. Personally, I have enjoyed the spaces for talk, discussion, cross-talk, and thought more than the artistic pieces. But I recognize that we have still had little time to go in depth (and also few resources, skills, formation of new teams) with all the language, poetic, ethical, accessibility, security, economic challenges that this new environment generates. Well, I say new thinking of the massive number of creators and viewers who have been forced to migrate to these digital or online platforms due to the impossibility of face-to-face work. But it is not anything new, there are many people who before the pandemic were working on digital art, artificial reality, telepresence. In my particular case, as I am a technological dinosaur, born in 83 and 36 years of life in an offline country (where Internet access is still a luxury), I feel that I came to another planet and that the situation of the The pandemic has further reinforced what was already hard for me, such as having a credit card (now also “telework”, I do the University through Zoom and Moodle, the “teleuniversity” …). So, without being a technophobic, I tell you that I go with many questions about the uses of these platforms and applications, and they are questions in my work (but also in my life) because behind most of these applications that we “naturally” use, there are the private companies, many of them multimillionaire, that design them. Since the pandemic began, I feel that I have opened a space for dialogue (absolutely from a personal interest) with computer engineers, family members and friends connected with these environments, because I am very curious, afraid, ignorant. I have also started reading cyber activists, hackers, feminists who work on these issues. A whole field of knowledge opens up for me and at the moment I have many more questions than answers or value judgments. And many, many suspicions.

How do you imagine the future? How do you imagine your creative processes in the future?

Eugene: I am optimistic. We were already thinking of limiting international travel and creating a festival in a more hybrid way and a multifunctional platform. And we already have ambassadors, consultants on five continents with whom we communicate digitally. We will continue on this path.

Sofía: It is still very difficult to speculate about what is going to happen, or about what will remain and what will not. In Germany, which had almost no confinement, activities have practically returned to normal, and yet they still retain some forms of streaming communication (for example, a video projection event usually ends with online videos). There was the feeling that making available materials that were previously only live makes it reach more people around the world. Perhaps the most important thing is to take into account these moments of crisis to think of new ways of doing (even thinking). We still cannot speculate what will happen next. But we can think about him in the meantime. It is a disastrous situation in many aspects, especially for the health of the weakest and for the economy of the poorest, but as artists I believe that the best attitude we can have is to continue doing what we can, with what we have at hand. Something that did happen during the pandemic is that job insecurity was clearly visible. In all parts of the world and in all areas. In the case of art, much more. In countries like Argentina it is normal to think that dedicating oneself to any artistic task is a luxury and not a job. That thought makes invisible not only what we do when we show what we do, but the work behind it. Artists not only create work, but also constantly train, investigate, equip themselves, buy material. And the vast majority pay for all this with their own money, and even the production of work. To do so they have to work on other things. That is, we have two jobs. But only one of them is considered “remunerable”. And that is a big problem, which not only affects artists, but also affects many activities that are not considered remunerative: centuries ago the work that women did in their homes was not considered remunerative, the care of children, the sick and elderly, cleaning, etc. I do not want to compare artistic activity with household activities, which are often done out of obligation, but it is important to begin to take into account that there are tasks that do not have immediate economic profit, but do have a very high impact on economies. That children are well cared for and fed is essential for the economy of a country, and likewise access to quality artistic products enriches the culture of a region.

Borja: I think we are all still assimilating that feeling that we suddenly live in the future, that trembling when the real, like now, prevails. In return, the gaze on the present becomes more lucid. I try to work on that. Dedicating yourself to the theater is terribly difficult, both as a personal will and as a professional career, and with that effort you accumulate inertia. After many years of being in this dynamic from project to project, I am taking advantage of this break to broaden my gaze and feed myself on other media, cinema, painting, literature … I want to incorporate all that into my practice.

Juan: I prefer not to imagine at the moment, everything that comes to me is tremendous. Anyway, we must insist on a type of project that is not so face-to-face, I have been working on my Clean room project for some time, which in its third season seemed designed for these moments when we cannot be together in person. I think whatever happens we have to fight for the presence, we cannot isolate ourselves, we have to imagine how to be together, how to touch each other and how to feel and eroticize and eroticize everything. This reality must be changed, we must think a lot together. While and until then, for you and you wherever you are when reading this: touch that you are still real and kiss that there is still time. As Alan said: nothing is finished yet, we have to continue.

Laura: I imagine that in the next two years the money allocated to Culture will be very little. I imagine my creative processes alone at home or with a couple of friends and sharing them on the Internet and in public spaces outdoors (squares, streets, etc.)

Luisa: We envision a future where we will meet again, and we will be closer together than ever through many more channels, networks, spaces and platforms.

Santi: I am optimistic and I want to think that we will create again without having this moment of our life in mind. Or having it, but as part of the past. What I don’t know is how long it will take until then. Meanwhile, we will continue to reinvent ourselves and fight not to perish on the way.

Sandra: I don’t see us to get fully used to the live we are living now: I think all the adjustments we make are only temporary adjustments in our heads and we are not thinking about big changes in the way we make or present our performances. Maybe because there’s no benefit of all on the way Covid19 changed our lives; unless it’s less crowded in the supermarkets… Perhaps the content of many works of art has become softer, milder. More emphasis is placed on connectedness, solidarity, comfort, security and less on provocation. We try to complement what is currently lacking in society with art, we try to fill a void, to offer comfort.I’m still hoping that one day we will defeat the Covid19-virus and that our theatres and festivals will be filled with people, sharing their emotions, holding hands, singing out loud and celebrating life. Cause without the vibrant presence of art – in all of its forms – life is a little bit darker now.

Zhiyong: I have to admit that I have no idea about the future at the moment. The only thing I want to say is that let’s fingers crossed that we can still work together and gather in the theatre.

Yohayna: I imagine myself in an Open Room, in a Creation Vivarium.

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